Tercera entrega: La oposición que incomoda o la que acomoda (2022–presente)
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak, columnista). Durante el actual gobierno de Rodrigo Chaves, el Congreso ha dejado de ser un espacio de equilibrio democrático para convertirse en un tablero donde los silencios pesan más que los discursos.
Y es que, frente a un Ejecutivo de comunicación agresiva, narrativa populista y alto respaldo ciudadano, la oposición se ha dividido entre el miedo, la conveniencia y la confusión.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak, columnista).- Hay bancadas que se levantan por convicción, por causa, por ese impulso de cambiar algo. Y luego está el Frente Amplio. Que también tiene convicción. Pero convicción sin rumbo concreto termina siendo ruido repetido. En el plenario, el FA aparece más como ese vigilante que grita “yo lo dije”, que como ese actor que construye. Y mientras grita, la gente se pregunta: ¿y qué hicieron?
Porque, sí: se les critica que gastan tiempo en ataques al gobierno, en denunciar, en señalar, en confrontar — y eso es parte de su función. Pero lo que no puede ser parte exclusiva es el tiempo que ya se debería dedicar a construir y proponer. Y cuando ese tiempo se emplea preferentemente en oposiciones y cuestionamientos, termina uno pensando que la bancada eligió el espectáculo en vez de la acción.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por José Daniel Cruz Méndez).- En el corazón del bosque, donde las flores se abren al sol y los secretos se esconden entre los pétalos, surgió un nuevo zumbido de conflicto.
El avispón, conocido por hacer que las hormigas, abejas y otros insectos trabajen para mantenerlo, no era de esos que buscan luces ni cámaras. Prefería el trabajo silencioso, el zumbido constante que mueve la colmena sin figurarse el.
Por eso, un día hizo trato con la abeja reina.
“Vos me ayudas en el equipo, compartimos el néctar, y todos ganan: las hormigas, la colmena y hasta los escarabajos”, le dijo el avispón.
LA VOZ DE GOICOECHEA Por Consejo Editorial).- La escena de tractores avanzando por las calles, banderas al viento y voces que clamaban por el campo costarricense podría haber sido el símbolo perfecto de la lucha rural. Sin embargo, tras la apariencia de una manifestación agrícola, emergió un guion distinto: uno escrito con tinta política y calculado ritmo electoral.
La marcha de ayer, convocada bajo la causa legítima de los agricultores, se transformó pronto en un acto de campaña con todos sus ingredientes. Entre los tractores y sombreros de ala ancha, se filtraron las camisetas partidarias, los discursos ensayados y los rostros conocidos de la oposición. Lo que debía ser una protesta por el precio de los insumos o la falta de apoyo al agro terminó siendo un desfile proselitista cuidadosamente disfrazado.
