Querido hormiguero lector
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Ashley M. Gutiérrez, periodista).- Les saluda su insecto himenóptero de confianza, con las antenas bien paradas y el aguijón afilado, porque en este cantón la realidad pica… y pica duro. Ya saben cómo funciona este humilde pero persistente método de investigación: aquí no se huelen colores políticos, ni credenciales, ni apellidos ilustres. Da igual si usted toma whisky importado o fresco de sirope: si hay desorden, aquí se señala. Con humor, sí, pero también con memoria.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Redacción).- La primera dama de la República, Signe Zeikate, compartió un mensaje navideño centrado en la fe, la gratitud y la profunda bondad que caracteriza al pueblo costarricense.
“Querido pueblo de Costa Rica, en este tiempo de gracia y recogimiento, elevo mi corazón en agradecimiento por cada gesto de cariño, por las palabras llenas de amor y por las bendiciones que constantemente nos regalan. Que todo bien sembrado regrese a ustedes multiplicado, como fruto de la generosidad que nace del alma”, expresó.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por La Dirección).- El paisaje urbano de nuestro cantón, Goicoechea, se encuentra hoy marcado por una epidemia tan silenciosa como evidente: la acumulación de residuos sólidos en aceras, caños y áreas verdes. Espacios destinados a la convivencia, la recreación y la salud pública se transforman, día tras día, en focos de contaminación y deterioro. Frente a esta realidad, resulta cómodo —pero insuficiente— señalar únicamente a la Municipalidad. Es momento de un examen de conciencia colectiva.
Comentario
Este versículo nos sitúa en el corazón del misterio que seguimos contemplando después de la Navidad: Dios ama primero y ama con hechos. El apóstol Juan no define el amor con ideas abstractas, sino con un acontecimiento concreto: Dios envió a su Hijo. El amor de Dios se hace visible, cercano y encarnado.
Celebrar el 26 de diciembre a la luz de este texto nos ayuda a comprender que el nacimiento de Jesús no es solo un recuerdo piadoso, sino una manifestación viva del amor divino que transforma la historia y la vida personal. Dios no se quedó distante ante la fragilidad humana; entró en el mundo para darnos vida, esperanza y sentido.
