
¡Felicidades, Don Fernando! Alcalde toma “merecido” descanso en Turquía mientras la muni arde
LA VOZ DE GOICOECHEA ( Por Redacción).- Desde el subsuelo de Goicoechea, reporta La Hormiga Investigadora. Directo desde los túneles de la burocracia, les saluda esta humilde obrera de seis patas, que pica un poco en serio y otro poco en broma (aunque últimamente, más de lo segundo). Y recuerden: esta hormiga no distingue colores, puestos ni religiones; si hay migajas de información… allí estaremos.

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Redacción).- ¡Atención, mis queridos bípedos municipales y estatales! Vuelve su insecto favorito: La Hormiga Investigadora, ese ser diminuto que mete las antenas donde nadie quiere mirar… y sale con la risa atragantada y un poco de picazón cívica. Porque sí, amigos, la eficiencia pública en Goicoechea sigue siendo ese mito urbano que uno menciona con la misma fe con la que habla del Cadejos o del tren eléctrico a Cartago.
La burocracia supersónica
La Dirección de Ingeniería Municipal de Goicoechea, donde la paciencia humana va a morir y el tiempo se estira como chicle vencido. Resulta que la ley —ese librito aburrido que nadie lee— dice que toda solicitud debe responderse en máximo 10 días. Pero nuestros héroes locales decidieron innovar.

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Ashley M. Gutiérrez).- Amigos y amigas de La Voz de Goicoechea, bienvenidos a otro recorrido por este hormiguero que, la verdad, cada día pica más. Ya lo dice el refrán: “No se rasquen, porque salen ronchosos”, y aquí andamos, con la lupa bien puesta y las antenas paradas, viendo cómo algunos se rascan hasta sacar sangre.
Resulta que en el cantón hay una nueva sensación en redes sociales. No, no es un tutorial de cómo hacer tamales sin quebrar la hoja. Es una página llamada Goicoechea al desnudo. Y vaya que el nombre no es casualidad. A mí, en lo personal, el formato me parece tan incómodo como un zapato apretado en día de marcha, y estoy segura de que al director de este medio tampoco le hace cosquillas. Pero, ¡hay que ver al público! Le encanta. Crece más rápido que las espumas en el río Tiribí después de un aguacero. Parece que al vecino le gusta ver a los funcionarios municipales en cueros, aunque sea digitalmente.
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