LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- La democracia costarricense, orgullo regional por su estabilidad y civilidad, no se sostiene solo en el voto cada cuatro años. Su verdadero pulso está en la libertad: la de opinar, cuestionar y fiscalizar. Por eso, cuando el Colegio de Periodistas y Profesionales en Ciencias de la Comunicación Colectiva (COLPER) levanta la voz con un comunicado titulado “Atacar a la prensa es debilitar la democracia”, lo hace no solo en defensa del gremio, sino en resguardo de un principio republicano esencial.
LA VOZ DE GOICOECHEA Por Consejo Editorial).- La escena de tractores avanzando por las calles, banderas al viento y voces que clamaban por el campo costarricense podría haber sido el símbolo perfecto de la lucha rural. Sin embargo, tras la apariencia de una manifestación agrícola, emergió un guion distinto: uno escrito con tinta política y calculado ritmo electoral.
La marcha de ayer, convocada bajo la causa legítima de los agricultores, se transformó pronto en un acto de campaña con todos sus ingredientes. Entre los tractores y sombreros de ala ancha, se filtraron las camisetas partidarias, los discursos ensayados y los rostros conocidos de la oposición. Lo que debía ser una protesta por el precio de los insumos o la falta de apoyo al agro terminó siendo un desfile proselitista cuidadosamente disfrazado.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- El sistema político costarricense, otrora símbolo de estabilidad democrática en la región, atraviesa un desgaste inocultable. La desconfianza ciudadana, el abstencionismo y la desconexión entre la clase política y la realidad cotidiana son señales inequívocas de un modelo agotado. En el corazón de esta fatiga democrática yace un factor estructural: el monopolio que la Constitución otorga a los partidos políticos para postular candidatos a los cargos de elección popular.

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- En la columna La Hormiga Investigadora de este viernes 31 de octubre, se publicó una nota sobre el viaje del alcalde municipal de Goicoechea, Fernando Chavarría, quien actualmente disfruta de sus merecidas vacaciones. Sin embargo, la publicación pareció ser mal interpretada —o, en el peor de los casos, utilizada como excusa para descargar frustraciones personales contra este medio de comunicación.
Aclaremos desde el principio: nadie cuestionó el derecho del alcalde a vacacionar. Por el contrario, la intención del texto fue subrayar lo necesario que resulta ese descanso en un momento especialmente complejo para el cantón. La gestión pública, con sus presiones, críticas y desafíos constantes, desgasta incluso a los más entusiastas. Y si algo necesita cualquier ser humano, funcionario o no, es recargar energías para seguir cumpliendo sus responsabilidades con lucidez y equilibrio.

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