
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- En democracia, el periodismo no está para agradar al poder, sino para vigilarlo. Esa ha sido, desde su fundación, la convicción de La Voz de Goicoechea. Y es precisamente por ejercer ese deber —incómodo pero necesario— que hoy enfrentamos una campaña sistemática de acoso e intimidación.
Durante años, un reducido grupo de actores políticos se movió con comodidad en la opacidad. Decisiones tomadas a espaldas de la ciudadanía, denuncias ignoradas, silencios convenientes. Muchos sabían lo que ocurría; pocos se atrevían a contarlo. Este medio decidió hacerlo.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- En una época marcada por la inmediatez de las redes sociales y la saturación informativa, quienes ejercemos el periodismo tenemos la obligación de detenernos y reflexionar sobre nuestra razón de ser. En La Voz de Goicoechea tenemos claro que el periodismo no puede reducirse a un simple negocio ni a un micrófono abierto para quienes ostentan el poder político o económico. El periodismo es, ante todo, un servicio público.
Esta convicción no es una consigna vacía. Se sostiene en principios fundamentales que orientan nuestra labor diaria.