LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- En América Latina, millones de familias han aprendido a construir su hogar paso a paso. No por capricho, sino por necesidad. Frente al alto costo de la vivienda formal y al limitado acceso al crédito, la región ha desarrollado una respuesta propia y realista: la vivienda evolutiva o progresiva.
Este modelo, que ya es mayoría en países como Perú y México, parte de una idea sencilla pero poderosa: la casa no es un producto terminado, sino un proceso. Se inicia con un módulo básico —sala, cocina, baño y uno o dos dormitorios— y, conforme la familia mejora sus ingresos o cambian sus necesidades, la vivienda se amplía de manera planificada, segura y técnicamente prevista desde el diseño original.
Táctica de desviación en la función pública
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- En el ejercicio de la función pública existe una práctica tan antigua como preocupante: cuando alguien señala un posible incumplimiento del deber, en lugar de responder con transparencia y datos, algunos optan por cambiar el foco. No se responde a la crítica: se busca al crítico.
La mecánica es conocida. Se revisa su vida personal, se indagan errores pasados, se intenta sembrar duda sobre su capacidad intelectual, su honestidad, sus estudios, su carácter y hasta su lugar de residencia. El debate, que debió ser institucional, se convierte en un lodazal personal.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- En democracia, el periodismo no está para agradar al poder, sino para vigilarlo. Esa ha sido, desde su fundación, la convicción de La Voz de Goicoechea. Y es precisamente por ejercer ese deber —incómodo pero necesario— que hoy enfrentamos una campaña sistemática de acoso e intimidación.
Durante años, un reducido grupo de actores políticos se movió con comodidad en la opacidad. Decisiones tomadas a espaldas de la ciudadanía, denuncias ignoradas, silencios convenientes. Muchos sabían lo que ocurría; pocos se atrevían a contarlo. Este medio decidió hacerlo.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- En una época marcada por la inmediatez de las redes sociales y la saturación informativa, quienes ejercemos el periodismo tenemos la obligación de detenernos y reflexionar sobre nuestra razón de ser. En La Voz de Goicoechea tenemos claro que el periodismo no puede reducirse a un simple negocio ni a un micrófono abierto para quienes ostentan el poder político o económico. El periodismo es, ante todo, un servicio público.
Esta convicción no es una consigna vacía. Se sostiene en principios fundamentales que orientan nuestra labor diaria.

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