Comentario:
En tiempos donde abundan las opiniones, los “expertos” de redes sociales y las verdades que caducan más rápido que una historia de 24 horas, el salmista nos recuerda algo esencial: la verdadera sabiduría no empieza en Google, sino en Dios.
El “temor del Señor” no habla de miedo paralizante, sino de respeto profundo, de reconocer que no somos el centro del universo (aunque a veces actuemos como si lo fuéramos). Es aceptar que hay principios más grandes que el ego, la conveniencia o la moda del momento.




















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