LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Redacción).- Esta hermosa promesa nos revela un principio fundamental del corazón de Dios: el camino hacia la verdadera grandeza pasa por la humildad. A menudo, el mundo nos enseña lo contrario: para destacar, hay que imponerse, buscar el propio brillo y competir por el primer lugar. Pero Dios nos muestra un camino distinto.
“Humíllense delante del Señor” no significa rebajarse, sentirse sin valor ni dejarse pisotear por otros. Significa reconocer con el corazón que Dios es el Señor, que su sabiduría es mayor que la nuestra, que su voluntad es mejor que la nuestra, y que dependemos totalmente de su amor y su gracia. Es quitarse de encima el orgullo, dejar de querer ser los dueños de nuestra vida y decirle con sinceridad: “Señor, tú guías, yo te sigo”.



















