Laura Fernández y sus 31 diputados: otro capítulo del manual de derrotas de la oposición
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por María Lucía Arias, columnista).- La derrota opositora de 2026 no fue un accidente ni una “mala noche electoral”. Fue una radiografía. Y lo que esa radiografía muestra incómoda porque apunta a una causa más profunda que el candidato de turno o el clima del momento: la oposición costarricense se presentó a estas elecciones sin una razón clara para existir como bloque político y, peor aún, sin una teoría mínima de cómo se gana una elección en 2026. En un país con una crisis de seguridad que domina el ánimo público, con hartazgo contra “los de siempre” y con un oficialismo que aprendió a convertir la política en un plebiscito emocional sobre orden y ruptura, la oposición llegó dividida, tibia y con marcas partidarias que ya activan anticuerpos antes de que el candidato abra la boca.


















