No me van a callar

Published by Redacción on

ipo

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak Assad, columnista).- Desde que decidí expresar públicamente mis opiniones sobre la realidad de nuestro cantón, he sido objeto de ataques de todo tipo. Algunos decidieron burlarse de mis errores ortográficos. Otros optaron por llamarme “el árabe”, como si mi origen fuera un insulto. Me han dicho lamebotas, vendido por diez colones, ignorante, loco y muchas otras cosas más.

Mi nombre ha sido mencionado incluso en reuniones municipales donde jamás debería ser tema de discusión. Han intentado crear un ambiente hostil alrededor de mi esposa, funcionaria municipal, relacionándola con mis opiniones personales, como si ella fuera responsable de lo que yo pienso o escribo. Incluso han existido publicaciones donde se le menciona indirectamente con la evidente intención de presionarla o intimidarla.

Han creado memes escondidos detrás del anonimato. Han utilizado fotografías mías manipuladas para ridiculizarme. Me han maquillado digitalmente, me han colocado símbolos que jamás he utilizado demostrando solamente su mentalidad discriminadora, me han atribuido causas, movimientos y grupos con los que no tengo ninguna relación. Han dicho que necesito psicólogos o psiquiatras. Han insinuado que consumo sustancias que afectan mi cerebro. Han inventado historias completas sin aportar una sola prueba.

Algunos han llegado al extremo de solicitar a páginas de redes sociales utilizar mi imagen para asociarme con supuestas estructuras políticas o actos de corrupción, sin evidencia alguna y sin el más mínimo respeto por mi derecho a la imagen, a la honra y a la privacidad.

Me han vinculado con páginas, grupos y movimientos que jamás he administrado. Me han atribuido opiniones que nunca he emitido. Me han acusado de cosas que nunca ocurrieron.

Y sin embargo, hay algo que me llama profundamente la atención.

Después de tantos ataques, de tantos intentos de desacreditarme, de tantas publicaciones, memes, rumores y comentarios, nadie ha podido señalarme un solo acto de corrupción.

Nadie ha podido demostrar que me he robado un colón.

Nadie ha podido exhibir privilegios obtenidos mediante influencias o favores políticos.

Porque simplemente no existen.

Yo sabía que esto podía pasar desde el primer día. Sabía que cuestionar el poder, denunciar malas prácticas y negarse a permanecer callado tiene un precio. Sabía que para algunos sería más fácil atacarme a mí que enfrentar las ideas que planteo, y sé que esto aún está empezando.

Por eso ninguno de estos ataques me sorprende.

Al contrario. Cada insulto me convence más de que la crítica es necesaria.

Cada mentira me confirma que existen personas que prefieren atacar a quien habla antes que responder a lo que se señala.

Cada intento de intimidación fortalece mi decisión de continuar.

No escribo porque espere aplausos. No opino porque busque popularidad. Mucho menos porque aspire a quedar bien con algún grupo político.

Lo hago porque creo que las comunidades merecen personas que no tengan miedo de hablar.

Lo hago porque estoy convencido de que el silencio ha sido durante demasiado tiempo el mejor aliado de la corrupción, del amiguismo y de las malas prácticas que todos conocen, pero pocos se atreven a señalar.

Mi compromiso sigue siendo el mismo: decir lo que pienso, defender lo que considero correcto y criticar aquello que considero perjudicial para nuestra comunidad.

Y si por hacerlo debo soportar burlas, rumores, campañas de desprestigio o ataques personales, los asumiré con la tranquilidad de quien sabe que su conciencia está limpia.

Espero que algún día nadie tenga que pasar por esto simplemente por ejercer su derecho a opinar.

Espero que algún día las diferencias políticas se respondan con argumentos y no con ataques personales.

Y espero que las futuras generaciones encuentren una sociedad donde la crítica sea respetada y no perseguida.

Mientras tanto, seguiré haciendo lo que he hecho hasta hoy.

No porque sea fácil. Sino porque es necesario.

Política de privacidad - - Diseñado por PARWEBCR