La Hormiga Investigadora: Cambios de Silla, de Lealtades y Muchas Dudas Pendientes

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Por Ashley M. Gutiérrez, periodista).- ¡Buenos días, Goicoechea! Aquí está de nuevo su insecto favorito, ese pequeño ser que se arrastra por todos los rincones del hormiguero municipal, mete las antenas donde pocos se atreven a mirar y regresa con la cartera llena de datos, una picazón cívica incurable y, por supuesto, una buena dosis de risas —a veces nerviosas, eso sí—. Como siempre, lo que aquí se cuenta es lo que se escucha, lo que se ve y lo que hace pensar a cualquiera: ¿será verdad o será pura imaginación de vecino desvelado?
Empecemos por el gran misterio de la nueva temporada en la Sala de Sesiones. Desde el 1.º de mayo, el alcalde decidió que su silla ya no era la misma, ni estaba en el mismo lugar. Si antes se sentaba al lado de la presidenta municipal —curiosamente, ella del Frente Amplio, elegida en su momento gracias al apoyo del PLN, el partido del alcalde mismo—, ahora todo cambió. El que ocupaba el puesto principal por dos años, nuestro alcalde, se mudó al rincón que siempre fue del asesor jurídico, y el asesor jurídico, ¡pum!, se sentó donde antes mandaba el jefe. ¿Coincidencia? ¿Reordenamiento por comodidad? O será que en el Palacio Municipal están aplicando aquella frase tan famosa que corre por los pasillos: “quien no está conmigo, es mi enemigo”. Ustedes saquen sus propias conclusiones, que yo solo paso el dato.
Mientras allá arriba cambian de asiento como niños en el recreo, abajo, en la Urbanización Colonia del Río, en Guadalupe, los vecinos siguen esperando, y esperando, y esperando… Lo que piden es nada menos que limpiar la zona de amortiguamiento del río Torres, que se ha convertido en un depósito de todo lo que nadie quiere en su casa, y recuperar ese terreno que es de todos. Pero parece que la solicitud se perdió entre papeles o se fue de vacaciones sin fecha de regreso. Mientras tanto, el botadero crece, el río sigue ahí y la paciencia de los vecinos… bueno, esa se está acabando más rápido que el café en una sesión larga.
Pasemos ahora a la Junta de Cementerios, donde las cosas son tan extrañas que parecen guion de comedia. Resulta que despidieron al contador porque, según dicen, se inventó un aumento de sueldo por su cuenta y riesgo. ¡Qué atrevido! Pero… ¡sorpresa! Resulta que ese aumento fue autorizado por su jefe directo, el tesorero, y además sellado y ratificado por el director administrativo. O sea, que no fue decisión de uno solo, sino que pasó por toda la cadena de mando. ¿Entonces por qué la cabeza rodó solo la de él? ¿Será porque es parte de la filial de ANEP en la Municipalidad? ¿Casualidad o señal de que a algunos les gusta buscarle tres pies al gato cuando no les cae bien alguien? La duda queda flotando, igual que el polvo en las lápidas.
Y hablando de deudas y obligaciones, los vecinos tienen una pregunta que traen desde hace tiempo, y yo se la hago llegar con todo respeto: ¿Ya pagó Guadalupe FC lo que le debe a la Municipalidad por usar y administrar el estadio Colleya Fonseca? Porque las cuentas claras y el chocolate espeso, dicen los abuelos, y queremos saber si ya se pusieron al día o si la deuda sigue ahí, acumulando intereses igual que las promesas de campaña. ¡Esperamos respuesta, por favor, que aquí estaremos con las antenas levantadas!

Sigamos con las transformaciones políticas, que en este cantón cambian más rápido que el clima en la montaña. El regidor Carlos Murillo, elegido por el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), ya… bueno, ya no es de ellos. Y los rumores de alto nivel dicen que hasta suena como posible candidato a alcalde por Pueblo Soberano, el partido oficialista. Pero si uno mira los hechos —especialmente lo que pasó el 1.º de mayo en la elección de la presidencia, y en todas las sesiones siguientes—, da la impresión de que ya es el regidor número 4 del PLN, porque sus votos van todos para ese lado.
Y no es el solo, ¿verdad? Porque los que piensan mal —que hay muchos, y a veces con razón— dicen que el PLN hoy cuenta con cuatro regidores: dos que llegaron por voto directo, y otros dos que se fueron sumando: este Murillo del PUSC, y Chito Fallas, que venía de Unidos Podemos. ¿Todos juntos por el bien del cantón? ¿O todos juntos por otros intereses? Como decía mi abuela, cuando veo cosas así: ¡MIRELA!
Y llegamos a la pregunta del millón de dólares, esa que todos se hacen, pero pocos se atreven a decir en voz alta: ¿Qué hace exactamente la Policía Municipal de Goicoechea? Porque según los que tienen la lengua suelta, todo su trabajo se enfoca en quedar bien con el Organismo de Investigación Judicial (OIJ). Dicen incluso que el jefe de la policía suspira y se derrite por conseguir una plaza allá, y que aquí solo pasa el tiempo. ¿Y el cantón? Pues dicen que lo único que sí hacen con energía, dedicación y hasta después de las 2:00 de la mañana, es cerrar comercios. Para eso sí están listos, rápidos y muy eficientes. ¿Será cierto? ¿Será exageración? Les prometo que mis antenitas van a apuntar directo a esa “sucursal del OIJ” de ahora en adelante, para contarles todo lo que vea.
Para cerrar esta entrega, una consulta que nos llega de muchos lados, y que no puede esperar: ¿Hay algún regidor, o grupo de ellos, que esté trabajando en una política pública cantonal real, seria y desde la raíz para enfrentar el problema de las personas en situación de calle? Porque cada día son más, y hasta ahora, las soluciones que se ven son parches que no resuelven nada. Queremos saber si alguien se está ocupando de verdad, o si también este tema se quedó guardado en algún cajón.
Nos leemos la próxima semana… y espero que nadie se le ocurra fumigar las ideas incómodas o esconder las verdades que a algunos no les gustan. Aquí seguiremos, hormiga alerta, siempre investigando.
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