Habitantes de calle: una preocupación que no puede seguir esperando

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Greggory Karl Gordon Cruickshank, dirigente comunal).- En los últimos años, quienes vivimos en las comunidades de Alto, La Robert y Roblar, dentro de la jurisdicción de la Asociación de Desarrollo ARGUA, hemos sido testigos de un aumento sostenido de personas en condición de calle. Esta realidad, lejos de ser un asunto aislado, se ha convertido en una problemática social que hoy afecta directamente la convivencia, la seguridad y el uso adecuado de los espacios públicos de nuestras comunidades.
Actualmente, parques, aceras, áreas verdes y otros espacios públicos están siendo utilizados como dormitorios improvisados y, en muchos casos, como servicios sanitarios. Esta situación genera condiciones de insalubridad, deterioro del entorno comunal y una afectación directa a vecinos, adultos mayores, niños y personas con discapacidad que requieren transitar y disfrutar de estos espacios en condiciones adecuadas. El impacto, por tanto, nos afecta a todos, tanto desde el punto de vista social como sanitario y ambiental.
Consciente de esta realidad, el 1 de agosto de 2025 presenté formalmente una carta ante el Concejo Municipal y la Alcaldía, exponiendo esta preocupación y solicitando acciones concretas para atender una situación que, de no ser abordada oportunamente, tiende a agravarse. Esta gestión no fue un reclamo aislado, sino un llamado respetuoso al cumplimiento de las responsabilidades legales y sociales que corresponden al gobierno local.
Posteriormente, el 4 de noviembre de 2025, recibí respuesta mediante el Acuerdo Municipal N.° 2780-2025, en el cual se me indica que sería invitado a participar en las mesas de trabajo dedicadas a la atención de la problemática de los habitantes de calle. Dicho acuerdo reconoce la importancia del tema y la necesidad de la participación ciudadana como parte de la solución.
Sin embargo, a la fecha, no se ha observado mejora alguna en la situación, ni se ha concretado la invitación a dichas mesas de trabajo. Esto genera una preocupación legítima: ¿se encuentran aún pendientes las convocatorias prometidas, o es que dichas instancias no se han reunido desde entonces?
Es importante recordar que, conforme a la Ley N.° 7794, Código Municipal, específicamente en su artículo 4 inciso j), las municipalidades tienen la obligación de promover el bienestar social, atender a las poblaciones en condición de vulnerabilidad y coordinar acciones para enfrentar problemáticas que afectan a la comunidad. Este deber no es opcional, sino un mandato legal.
La problemática de los habitantes de calle no puede resolverse únicamente desplazando el problema de un lugar a otro, ni ignorando el uso indebido de los espacios públicos. Se requieren acciones integrales, sostenidas y coordinadas, que protejan tanto la dignidad de las personas en condición de calle como el derecho de la comunidad a vivir en un entorno seguro, limpio y ordenado.
Este artículo no pretende confrontar, sino hacer un llamado respetuoso pero firme a pasar del acuerdo a la acción. Las comunidades de Alto, La Robert y Roblar necesitan respuestas concretas, y las personas en condición de calle necesitan soluciones reales, humanas y sostenibles.
Seguimos a la espera de que los compromisos asumidos se traduzcan en hechos y de que la participación ciudadana ofrecida no quede únicamente en el papel.