Cuando el proyecto se volvió persona

Published by Redacción on

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak, columnista).- Hubo un momento en que el Partido Liberal Progresista parecía promesa. Parecía aire nuevo. Parecía ese partido que iba a entrar a la Asamblea con ideas frescas, con propuestas concretas, con una agenda clara, con una noción moderna de país. Parecía. Porque la realidad terminó siendo otra: el PLP se fue deshaciendo en el camino. Y lo doloroso no es que se redujo en número. Lo doloroso es cómo se redujo.

No fue por una batalla ideológica, ni por defender principios, ni por sostener un proyecto. No fue un costo de ser firme. Fue desgaste. Desgaste interno, desgaste de identidad, desgaste de propósito. El PLP se fue volviendo un partido que dependía más de una figura que de una visión, más de una voz que de una fracción, más de una presencia mediática que de una estructura política.

La Asamblea lo sintió.  Los cantones lo sintieron. El país lo vio pasar como quien ve una llama bonita apagarse sin haber calentado nada. El bloque del PLP se quedó sin bloque.

Al final, lo que se vio fue: Diputados jalando para su propio lado. Una agenda que nadie terminó de defender. Una bancada que se convirtió en eco en vez de motor

El PLP tenía algo que muchos partidos envidian: ciudadanía joven que creyó. Pero un proyecto que no se sostiene se convierte en aprendizaje.

Y un aprendizaje que se repite se convierte en error.

En la Asamblea, el PLP podría haber sido brújula. Podría haber sido contrapunto serio.

Podría haber sido laboratorio de soluciones reales para un país cansado de la receta vieja.

Pero se quedó en intención.

Y en política, la intención no cambia nada.

Categories: Noticia

Política de privacidad - - Diseñado por PARWEBCR