Estamos en una guerra política: todo está politizado y nos falta serenidad para decidir

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Nos falta serenidad, ¿cierto? Las acusaciones van y vienen y terminan en un Poder Judicial que perdió la confianza ciudadana

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Luis Carlos Araya Monge, columnista).- Lo ideal sería que hubiera correcciones internas en ese Poder de la República. Pero en lugar de eso, eligieron pelear. En lugar de impartir justicia pronta y cumplida, de buscar la solución inteligente, se metieron en la lucha política que vive el país. ¡Lo peor que podían hacer!

Y qué decir de la prensa también politizada. Esa que se volvió actriz en lugar de testigo. Ya no informa. Escoge la noticia para atizar la hoguera según le convenga a su propia lucha de poder. Se les olvidó que el periodismo es para informar, serenar, para explicar, para poner los datos sobre la mesa. No para “gritar” junto con los demás. Con ese juego también son responsables de que el país no tenga paz.

El peligro está en perder esa serenidad, lo reitero, y la objetividad. El gobierno está llamado a buscar salidas que le permitan avanzar, tal y como lo requiere el país.

Tengámoslo claro: si esto no se soluciona respetando, como en toda democracia, la voluntad de las mayorías, el país entrará en una crisis de ingobernabilidad peligrosísima.

La oposición, si tuviera conciencia y responsabilidad en lo que hace, se sentaría a analizar. Daría razones. Presentaría una propuesta país que induzca a cambiar lo que está mal. Eso enriquecería la discusión.

Pero no. Están en una negación absoluta.

Unos ya andan buscando candidato para las próximas elecciones. Otros desde ya armando su tinglado. Se reúnen para buscar cómo echarle la zancadilla al gobierno. Nunca para pensar y proponer.

Creen que destruyendo construyen su futuro. Y esa es la peor conclusión en la que han caído.

Están mal y van mal. Actúan como si todo fuera malo, aunque una gran mayoría de ciudadanos lo vean, lo critiquen y lo desaprueben.

El país ya no aguanta más. Quiere orden, progreso, seguridad y vivir en paz. Quiere colaboración de la oposición en lo urgente, sin cambalaches, sin pedir nada a cambio. Todo sea por el país.

Hablando con amigos de mi vieja guardia, se les siente la frustración. Todos coinciden en que el camino de la oposición es errado. Sin propuesta y liderazgo solo van camino al fracaso.

Por supuesto, el gobierno, por otro lado, debe hacer valer su propuesta de cambio. Morder el anzuelo de la confrontación, es tan peligroso como lo que hace la oposición.

Hay mucho que se puede hacer y avanzar con disposiciones del Ejecutivo y con treinta y un diputados. Hay instituciones que lo que requieren es gerencia, liderazgo y propuesta. Pero si se sigue en lo mismo, no vamos a avanzar. No perdamos la fe, sigamos el camino que con tanta pasión trazó la idea de cambio.

Ese discurso debe concretarse, trabajando a lo interno de las instituciones con responsabilidad. Revisando proyectos, presupuesto, capacitación, dando el ejemplo. La gente ya no aguanta promesas. Quiere ver resultados en la calle. Pero si seguimos con las mismas mañas, pronto entrará el país en decepción y hasta ahí llegamos.

Al final, esta guerra política la perdemos todos.

El Judicial no imparte justicia.

La prensa solo atiza la hoguera.

La oposición solo pone zancadillas y circo.

Y el gobierno solo responde confrontando.

Costa Rica no ocupa más el pleito. Ocupa gerencia, propuestas y voluntad de sentarse a construir.

Aquí no se trata de quién gana la pelea. Se trata de que gane el país.

Así están las cosas. No volvamos la cara haciéndonos los que no sabemos. Dios nos ilumine a todos.

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