Dos pifias seguidas: ¿error o estrategia?

¿Será descontrol? ¿Tendrán algún problema? De verdad que pareciera que se acostumbraron a errar
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Luis Carlos Araya Monge, columnista).- En estos días hemos visto dos cosas que no pueden pasar desapercibidas:
1. El juicio contra la “Colocha”
2. La notificación a doña Pilar Cisneros.
Puedo equivocarme. Supongamos que ambas responden a procedimientos legales que deben seguirse. Nadie está por encima de la ley.
Pero también supongamos que en democracia no solo importa el fondo. Importan la forma, el momento y el mensaje que se le da al ciudadano.
El problema no es solo jurídico
El problema es político.
Porque cuando las actuaciones del Ministerio Público y de la Corte se dan en cadena, tienen como foco a figuras del gobierno y a voces que representan a miles de costarricenses, cabe preguntarse: ¿qué está percibiendo la gente?
Y lo que la mayoría de las personas percibe hoy, le guste a quien le guste…, es: persecución.
Hasta si tuvieran alguna razón de fondo, la estrategia es pésima. Porque lo único que logran es:
1. Unir a quienes critican los convierte en víctimas.
2. Confirmar la molestia de un gran sector de la población: ese gran público que ya empieza a perder la paciencia con tantos error o con lo que parece mala intención.
3. Desgastar más la institucionalidad: en el momento de mayor desconfianza hacia el Poder Judicial.
Un llamado a la oposición y a las instituciones
Señores: la ruta que están trazando los lleva al precipicio.
Una democracia no se defiende atacando a los críticos. Se defiende con transparencia, con resultados y con respeto a quienes piensan distinto. Con mucha más razón a quienes les corresponde impartir justicia.
Ante la duda, lo prudente es detenerse. Lo prudente es explicarle al país, con absoluta claridad: ¿por qué ahora? ¿y por qué así?
Si no lo hacen, el vacío lo llena la suposición. Y la suposición mayoritaria es…, que esto es una cacería.
No defiendo a personas. Defiendo el país
Defiendo la idea de que en Costa Rica se puede pensar distinto, se puede fiscalizar y se puede ganar una elección, sin que después te caiga el aparato del Estado, o parte de este, encima.
Concluyo: vamos mal, Costa Rica. Muy mal.
A tiempo estamos de ponerle un alto a esto, antes de que el fuego que están encendiendo nos queme a todos.
Es obvio que se están usando estrategias que van desde el miedo, las amenazas y calificativos descabellados como “golpe de Estado”, “dictadura” y más. Cosas que no solo no han pegado, sino que más bien le ponen más leña a la hoguera. Y eso no está bien.
Tener posición no es malo, lo fatal es: mentir, odiar o perseguir a quienes no piensen igual que usted. Esto va para todos.
¿Será que se nos está olvidando la clase de país que somos, la clase de democracia que tenemos, o le estamos siendo malagradecidos a Dios, olvidando este paraíso que nos dio?