El Concejo Municipal Tiene la Palabra: el Parque Santiago Jara no Puede Quedar Inconcluso

LA VOZ DE GOICOECHEA (La Dirección).- La suspensión y posterior terminación del contrato para la reconstrucción del Parque Santiago Jara han abierto un debate que trasciende una simple diferencia administrativa. Lo que hoy está en juego no es únicamente el futuro de una obra que ya registraba cerca del 45 % de avance, sino el respeto al marco jurídico que rige la administración municipal, la correcta utilización de los recursos públicos y la confianza de la ciudadanía en sus instituciones.
La decisión adoptada de forma unilateral por el alcalde Fernando Chavarría, sin un pronunciamiento previo del Concejo Municipal, plantea interrogantes que no pueden ser ignorados. El contrato con el Consorcio Progresa-Hemeca, superior a los ₡900 millones, fue autorizado por el propio Concejo, por lo que cualquier modificación sustancial, suspensión o terminación debe ser analizada con estricto apego al ordenamiento jurídico, garantizando el debido proceso y el derecho de defensa de las partes involucradas.
El gobierno local no descansa en una sola figura. La Constitución Política y el Código Municipal establecen un modelo de pesos y contrapesos en el que el alcalde dirige la administración, mientras el Concejo Municipal ejerce la dirección política, aprueba contratos, autoriza recursos y fiscaliza la legalidad de los actos administrativos. Esa separación de funciones no es un formalismo: constituye una garantía para proteger el interés público.
Por ello, el Concejo Municipal tiene hoy una responsabilidad ineludible. No basta con recibir explicaciones; corresponde ejercer plenamente su función de control. Esto implica requerir el expediente completo, escuchar a todas las partes involucradas —incluidos los representantes de la empresa contratista y los equipos técnicos— y determinar si la decisión adoptada respetó los procedimientos establecidos por la ley.
Si del análisis se desprende que hubo actuaciones contrarias al ordenamiento jurídico, el Concejo debe adoptar las medidas necesarias para restablecer la legalidad, corregir el procedimiento y evitar que decisiones administrativas comprometan una inversión pública de gran importancia para el cantón. De igual manera, deberá garantizar que los recursos presupuestados para el Parque Santiago Jara permanezcan destinados exclusivamente a esa obra y no sean desviados hacia otros proyectos mientras persista la incertidumbre sobre su ejecución.
Pero la discusión no puede quedarse en el ámbito jurídico. El objetivo principal debe ser asegurar que la reconstrucción del parque continúe. Ya sea mediante la reanudación del contrato, la corrección del procedimiento o la definición de una nueva ruta administrativa, la comunidad necesita certezas, plazos claros y un compromiso firme para concluir un proyecto largamente esperado por las familias de Guadalupe y de todo Goicoechea.
Asimismo, si durante el proceso se identifican posibles excesos en el ejercicio de las competencias, omisiones o actuaciones negligentes, corresponde activar los mecanismos institucionales de control, incluyendo auditorías internas y, de ser necesario, la intervención de órganos como la Contraloría General de la República u otras instancias competentes. La transparencia no puede ser una opción; es una obligación inherente al servicio público.
El Parque Santiago Jara representa mucho más que una obra de infraestructura. Es un espacio de convivencia, recreación e identidad para el cantón. Permitir que quede inconcluso significaría desperdiciar recursos públicos, frustrar las expectativas de la ciudadanía y debilitar la confianza en las instituciones encargadas de administrar el patrimonio común.
La audiencia convocada por el Concejo Municipal será una prueba de su capacidad para ejercer el papel que la ley le asigna. La ciudadanía espera respuestas, pero sobre todo espera decisiones responsables, fundamentadas y oportunas.
Hoy, el Concejo Municipal tiene la palabra. Y con ella, la responsabilidad de garantizar que el Parque Santiago Jara no se convierta en otro proyecto inconcluso, sino en un ejemplo de que el Estado de Derecho y el interés público prevalecen por encima de cualquier decisión unilateral.