Verísiculo Del Día

Published by Redacción on

Comentario

Esta frase que los apóstoles Pedro y Juan pronuncian ante las autoridades religiosas de Jerusalén toma una imagen muy conocida de la construcción y de las antiguas profecías —como el Salmo 118, donde se anuncia que la piedra rechazada sería la principal— para decirnos algo fundamental sobre quién es Jesús y cómo actúa Dios.

Los «constructores» aquí representan a quienes debían guiar y edificar la vida del pueblo de Dios: los líderes religiosos, los maestros de la ley. Al igual que un albañil descarta una piedra porque le parece que no sirve, que no encaja o que no tiene el aspecto que esperaba, ellos rechazaron a Jesús: no cumplía con sus esquemas de poder, de gloria o de cumplimiento religioso; no era el mesías guerrero o político que imaginaban, sino un hombre humilde, que hablaba de perdón y de servicio, y que terminó muriendo en una cruz.

Pero lo que para los hombres era un fracaso, para Dios era el cumplimiento de su plan. La piedra que tiraron a un lado se convirtió en la piedra angular: aquella que sostiene todo el edificio, que marca su alineación y le da solidez. Sin ella, todo se desmorona; sobre ella, todo se mantiene firme.

Esto nos invita hoy a revisar qué cosas o a quiénes descartamos en nuestra vida por no encajar en lo que esperamos, por no parecer “importantes” o “útiles” según nuestros criterios humanos. Nos recuerda que la lógica de Dios es distinta a la nuestra: lo que el mundo desprecia o ignora suele ser lo que Él elige para sostener y renovar nuestra existencia. Jesús no es una pieza más de nuestra vida, ni una opción entre muchas: es el fundamento que da sentido, estabilidad y propósito a todo lo que somos y hacemos. Cuando lo recibimos como nuestro centro, aprendemos a edificar nuestra fe, nuestras relaciones y nuestra esperanza sobre algo que nunca se cae.

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