
¡Quién lo diría! Aquí estoy todavía. Treinta años
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Redacción).- Sí, queridos lectores, esta humilde servidora cumple hoy tres décadas caminando por los túneles de Goicoechea.
Nací un 11 de setiembre de 1996, cuando no existían Facebook, WhatsApp ni TikTok; cuando nadie hablaba de algoritmos y mucho menos de inteligencia artificial. Para encontrar una noticia había que hacer algo verdaderamente revolucionario:
¡Salir a buscarla!
Había que caminar, preguntar, llamar por teléfono, tocar puertas, revisar documentos y conversar con la gente.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Redacción).- En este pasaje, Jesús nos enseña una norma de vida esencial: la absoluta integridad en nuestra palabra y en nuestros compromisos. En el contexto de su época, era común recurrir a juramentos largos, invocando el cielo, la tierra o el templo, para intentar dar veracidad a lo que se decía, como si la palabra por sí sola no tuviera valor. Cristo corrige esa costumbre diciendo: no necesitamos añadir nada más para que lo que decimos sea creíble.
Nuestra palabra debe ser tan firme, tan honesta, que cuando decimos «sí», sea un compromiso irrevocable, sincero y cumplido; y cuando decimos «no», sea claro y definitivo, sin ambigüedades, sin rodeos ni dobleces. Cualquier exceso, cualquier evasiva o cualquier palabra manipuladora para confundir o engañar, procede del mal, porque rompe la confianza y deshonra a Dios, que es la verdad.