Thomas Hobbes: el Leviatán como pacto de supervivencia

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Filósofo inglés, fundador de la filosofía política moderna. Nació el 5 de abril de 1588 en Westport, Inglaterra, en medio del temor por la “Armada Invencible” española. Su padre, un clérigo, abandonó a la familia tras un altercado, y fue criado por su tío. Estudió en Magdalen Hall, Oxford, donde recibió formación en lógica y física escolástica. En 1608 entró al servicio de la familia Cavendish como tutor, que le permitió viajar por Europa. En sus viajes conoció a Galileo Galilei, René Descartes y Pierre Gassendi, influencias clave en su pensamiento mecanicista

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Gerardo A. Pérez Obando -Gapo- narrador).- El pacto de supervivencia fue una reflexión sobre el orden y la libertad. En tiempos de incertidumbre, cuando el tejido social parece desgarrarse y la confianza entre ciudadanos se debilita, volver a los pensadores clásicos puede ofrecer una brújula moral e intelectual.

Uno de ellos fue Thomas Hobbes, cuya obra, Leviatán, sigue siendo una referencia ineludible para comprender el origen del Estado moderno y el delicado equilibrio entre libertad y seguridad.

Leviatán es el título de la obra cumbre de Hobbes, publicada en 1651. Es una poderosa metáfora que resume su visión sobre el origen del Estado y la necesidad de un poder soberano para evitar el caos. Su nombre proviene del monstruo bíblico usado como símbolo del Estado. Una entidad gigantesca, temida, pero necesaria para mantener el orden.

En el pacto de supervivencia, el núcleo del contrato social parte de una visión pesimista de la naturaleza humana. En el estado de naturaleza, sin leyes ni autoridad, los humanos viven en constante miedo, desconfianza y violencia. La famosa frase de Hobbes lo resume: “La vida sería solitaria, pobre, desagradable, brutal y corta”. Para escapar de ese estado, los individuos hacen un pacto, ceden parte de su libertad y poder a un soberano absoluto, a cambio reciben seguridad, paz, y protección, pero no es entre el pueblo y el soberano sino entre los individuos mismos que acuerdan someterse a una autoridad común.

El Leviatán como Estado absoluto es el soberano que concentra el poder para evitar el retorno al caos. Su autoridad debe ser indivisible y total, incluso sobre la religión, para evitar conflictos internos. Hobbes justifica este absolutismo como un mal necesario para garantizar la supervivencia colectiva.

En la aplicación contemporánea, aunque criticado por su defensa del absolutismo, el modelo de Hobbes sigue siendo relevante. Inspira debates sobre el poder del Estado en tiempos de crisis y plantea preguntas sobre cuánto estamos dispuestos a ceder por seguridad.

La vigencia de Hobbes en el siglo XXI se puede ver en un mundo marcado por pandemias, polarización política, y crisis institucionales donde su pensamiento adquiere nueva relevancia. Deberíamos pensar cuánto estamos dispuestos a ceder por seguridad, o los límites que debería tener el poder estatal para evitar que el miedo se convierta en instrumento de dominación.

Estas preguntas no tienen respuestas simples, pero Hobbes invita a pensar con rigor. Su obra no es una receta, sino una advertencia. Sin pacto, sin confianza, sin autoridad legítima, la sociedad se desintegra.

Como conclusión, debemos pensar el poder desde la fragilidad humana. Thomas Hobbes no fue un optimista, pero tampoco un tirano. Fue un pensador que partió de la fragilidad humana para construir una teoría del poder, basada en la razón y el miedo.

Su legado recuerda que el Estado no es un enemigo, sino una creación colectiva para sobrevivir juntos. En tiempos donde la desconfianza crece, y el diálogo se erosiona, volver a Hobbes es un acto de madurez cívica, no para aceptar el Leviatán sin crítica, sino para entender por qué lo creamos… y cómo podemos reformarlo sin destruirlo.  https://www.youtube.com/watch?v=zz5R3TrPSVE

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