
Comentario:
Este versículo forma parte del Sermón del Monte, donde Jesús enseña principios fundamentales para la vida espiritual. Aquí, el mensaje es claro y directo: el perdón no es opcional en la vida del creyente; es una condición del corazón.
Jesús nos muestra que el perdón está profundamente conectado con nuestra relación con Dios. No podemos pedir misericordia mientras retenemos rencor. El perdón que ofrecemos a los demás refleja que hemos comprendido el perdón que Dios nos ha dado primero.