LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak, columnista).- Durante mucho tiempo, Costa Rica se contó a sí misma una historia cómoda: la de un país de paso, casi accidental, dentro de las grandes rutas del narcotráfico. Una nación utilizada por otros, pero no realmente comprometida con el problema. Hoy, esa narrativa ya no resiste el contraste con los datos.
Los informes más recientes del Global Organized Crime Index muestran una tendencia que debería incomodarnos como sociedad: Costa Rica no solo ha empeorado su posición en el mapa global del crimen organizado, sino que se ha consolidado como un punto cada vez más relevante en el tráfico internacional de cocaína. No por producirla, sino por facilitar su movimiento.
