Farolita
“La piscina que no despierta”
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak, comunicador).- En Goicoechea me paro,
con mi luz de farolita,
y siento un nudo amargo
que en el alma se me agita.
La piscina sigue cerrada,
como si el tiempo no pasara,
y aunque el trabajo ya está acabado…
la puerta nunca se abriera, ni cara mostrara.
Veinte días van corriendo,
y otro diciembre llegó,
el pueblo sigue esperando
un chapuzón que nunca sonó.
El agua sueña con risas,
los pasillos con alboroto,
pero aquí seguimos con promesas
que se diluyen poco a poco.
