La Hormiga
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Ashley M. Gutiérrez).- Dicen que las hormigas son pequeñas. Puede ser. Pero cuando una hormiga se pone a observar, termina viendo cosas que los elefantes, por muy grandes que sean, prefieren pasar por alto.
Por eso aquí estamos otra vez, queridos vecinos de Goicoechea, recorriendo este hormiguero con nuestra inseparable lupa, las antenas bien afinadas y una peligrosa costumbre: hacer preguntas. No porque tengamos todas las respuestas, sino porque hay quienes parecen demasiado interesados en que nadie las haga.
Empecemos por donde más pica
Las voces que recorren los pasillos municipales cuentan que en la Alcaldía existe una especie de milagro administrativo: nunca faltan asesores. Los hay de confianza, de absoluta confianza y, probablemente, de confianza eterna. Todos muy necesarios, suponemos.
Lo curioso es que, además de esa abundante cosecha de asesores, también existe un buffet jurídico contratado para atender asuntos legales.
Y entonces la hormiga, que será pequeña pero no tonta, se pregunta: si hay tantos asesores… ¿para qué otro ejército de abogados? ¿Será que los asesores asesoran a los abogados o los abogados asesoran a los asesores? A este paso cualquier día habrá que contratar asesores para coordinar a los asesores que supervisan a los asesores.
Pero como dice el viejo refrán criollo: cuando la billetera es ajena, hasta el más ahorrativo se vuelve generoso.
Mientras tanto, en los parques del cantón ocurre un fenómeno digno de National Geographic.
La maleza ha alcanzado tal nivel de desarrollo que algunos vecinos aseguran haber visto especies que oficialmente desaparecieron hace millones de años. Otros dicen haber escuchado rugidos. Nadie ha podido confirmar si eran leones o simplemente contribuyentes viendo el estado de las áreas verdes.
En La Facio, Zetillal y otros barrios ya no se habla de zonas verdes; ahora se habla de reservas biológicas.
La gran incógnita sigue siendo la misma: ¿dónde están las cuadrillas de chapea?
Porque los trabajadores hacen lo que pueden con las herramientas que reciben. La pregunta no apunta hacia quienes empuñan la motoguadaña, sino hacia quienes deciden cuándo, dónde y, aparentemente, si se usa.
Algunos sostienen que la administración tiene prioridades mucho más urgentes que cortar zacate. Por ejemplo, acomodar escritorios, reorganizar oficinas, inaugurar reuniones o descubrir nuevas formas de gastar recursos con una creatividad que haría sonrojar a cualquier contador.
Y hablando de crecimiento…
Hay algo que parece competir seriamente con el zacate: la planilla municipal.
Dicen los observadores de café —esa prestigiosa institución nacional donde se analizan todos los problemas del país entre un gallo de salchichón y un cafecito chorreado— que ingresar a trabajar en la Municipalidad podría requerir un nuevo requisito no escrito: simpatizar con el proyecto político correcto.
Esta hormiga no firma una afirmación semejante porque las pruebas pertenecen al terreno de quienes investigan formalmente. Pero tampoco puede ignorar que el comentario ya dejó de ser rumor para convertirse en conversación obligada en pulperías, sodas y paradas de autobús.
Donde definitivamente no hay espacio para el humor es en la inseguridad.
Vecinos de La Facio y Zetillal denuncian que la delincuencia ya perdió la vergüenza. Se llevan bicicletas, herramientas, cable, tapas de alcantarilla… y ahora hasta los medidores de agua.
Al paso que vamos, el próximo robo será el chorro completo.
Lo preocupante no es únicamente el ingenio de los delincuentes, sino la frustración de quienes piden ayuda y sienten que las respuestas llegan con la velocidad de un trámite público en vacaciones.
Según relatan varios vecinos, la explicación más frecuente es que buena parte de los recursos se concentran en Purral.
Excelente noticia para Purral.
La pregunta incómoda es si el resto del cantón deberá conformarse con recibir atención… cuando sobre tiempo.
En política tampoco faltan los movimientos tectónicos.
Las antenas de esta hormiga captaron que el regidor Carlos Murillo estaría valorando declararse independiente. Y, como suele suceder en este oficio donde los rumores corren más rápido que los comunicados oficiales, ya hay quienes lo ubican como posible candidato a la Alcaldía por el partido color turquesa.
En esos círculos políticos circula un refrán que resume perfectamente el momento: “Más vale viejo conocido que candidato por conocer.”
Nada está escrito.
En política, el único cargo permanente es el del sorprendido.
Pero no todo va a ser picadura.
Esta semana corresponde reconocer el trabajo de la diputada Kattia Calvo.
Podrá gustar más o menos su estilo, pero resulta difícil negar que llega preparada, habla con firmeza y no parece necesitar un traductor para expresar lo que piensa, cualidad que en estos tiempos empieza a convertirse en especie protegida.
Aunque representa a Limón, buena parte de su historia personal está escrita en Goicoechea. Aquí estudió, aquí trabajó y aquí construyó su vida.
Y cuando alguien lleva el nombre del cantón con dignidad, esta hormiga también sabe reconocerlo.
Nos despedimos por hoy.
Seguiremos caminando debajo de las hojas, escuchando conversaciones de pasillo, separando los hechos de los cuentos y los cuentos de las casualidades.
Porque una cosa hemos aprendido después de tantas vueltas por este hormiguero: en Goicoechea el zacate podrá crecer muy alto… pero los rumores siempre crecen un poquito más rápido.
“Esta hormiga no compra rumores, pero tampoco vende silencio.”
Hasta la próxima.