LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak; comunicador).- En Costa Rica, la realidad golpea las puertas: el ruido lejano de las balas ya no es un problema ajeno. Lo que antes se minimizaba como un tema “de paso” —bandas extranjeras usando al país como corredor— hoy tiene rostro, nombre y territorio. El narcotráfico dejó de ser un visitante y se volvió vecino. Las comunidades lo ven, la juventud lo siente y las instituciones lo reconocen a medias mientras la violencia se filtra por los callejones olvidados y los portillos del Estado.
