
“La conciencia de la humanidad queda manchada con tantas realidades bochornosas, como cuando la vida de los niños se ven atrapadas bajo el yugo de la pobreza o trastornadas por desastres o conflictos violentos que matan y mutilan a seres indefensos; o la misma existencia de nuestros mayores, cuando es abandonada y desasistida”
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Víctor Corcoba Herrero, escritor).- En un cosmos donde podemos elegir cualquier cosa, elijamos tomar conciencia en nuestros quehaceres. En efecto, tan importante como alzar la voz es escucharse, guardar silencio para oírse y ver qué pulso nos interesa tomar como actitud de vida. Por eso, es trascendente hacer pausas, ya no sólo para tomar aliento y descansar de los tropiezos, también para interrogarse, corregirse y enmendarse, antes de que el estrés y el agotamiento corporal y emocional nos trastorne mentalmente. Está visto que únicamente, tomando conciencia de que, sólo caminando por el camino de la concordia, el mundo podrá construir un futuro mejor para todos, porque la paz puede conseguir maravillas que la guerra nunca alcanzará, trazaremos horizontes de avance humanitario y de un alto el fuego global.
LA VOZ DE GOICOECHEA Por Nabil Mouaffak, columnista).- En tiempos de división marcada, cuando los barrios se fracturan, las redes se incendian y hasta las familias se tensan por diferencias ideológicas, una pregunta aparentemente sencilla se vuelve un laberinto: ¿Quién tiene la razón?
La democracia suele ofrecer una respuesta cómoda: “la mayoría”. Pero la historia insiste en recordarnos que la mayoría no siempre acierta. La regla de la mayoría no define la verdad, solo determina quién toma la decisión. La democracia, por sí sola, no garantiza justicia ni ética; garantiza procedimiento. Y el procedimiento, sin alma comunitaria, nunca ha sido suficiente para sostener una sociedad viva.