El Taller del Lagarto Tuerto

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por José Daniel Cruz Méndez).- En el corazón de la selva había un sendero ancho que todos los animales necesitaban para vivir. Por ahí circulaban frutas, agua, medicinas y semillas que mantenían con vida el bosque.

Para que ese camino no se tapara, la comunidad tenía unas grandes carretas que se encargaban de recoger las hojas y ramas que caían. Si las carretas fallaban, el camino se bloqueaba. Si el camino se bloqueaba, la selva se detenía.

Por eso, cada vez que una carreta se dañaba, había que llevarla al Taller del Lagarto Tuerto. read more

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