
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- La libertad de prensa no se defiende sola. Se ejerce, se arriesga y, lamentablemente, en muchos casos se paga caro. En un contexto donde investigar la corrupción, el narcotráfico o los abusos del poder puede costar la vida, resulta imperioso que Costa Rica impulse una ley de protección para periodistas y sus familias. No se trata de un privilegio, sino de una garantía mínima para quienes cumplen una función esencial en toda democracia: fiscalizar al poder.
