LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Luis Carlos Araya Monge, columnista).- Los garrotazos y la quema del muñeco son percibidos como un acto de violencia o intimidación. Es importante recordar que la libertad de expresión es un derecho fundamental, pero también es prudente respetar la dignidad y los derechos de las personas, del presidente y sus simpatizantes.
La quema del muñeco es un acto de cobardía, porque se está atacando a un símbolo, no a la persona en sí, sin que el presidente Chaves pueda defenderse. Es como si estuvieran atacando a alguien que no puede responder. Además, es cierto que el presidente Chaves ha demostrado ser una persona que no se deja intimidar y que ha provocado desafíos y críticas de manera directa. Por lo tanto, la quema del muñeco es vista como un intento de atacarlo de manera indirecta, lo que en alguna medida es una bajeza.
