
Segunda entrega: Del idealismo al desencanto: la oposición en los gobiernos de Solís y Alvarado (2014–2022)
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak, columnista).- Si los gobiernos de Pacheco, Arias y Chinchilla marcaron la pérdida del control político como principio, los de Luis Guillermo Solís y Carlos Alvarado consolidaron el cambio cultural en la política costarricense: la oposición dejó de ser un actor fiscalizador para convertirse en un reflejo del mismo desgaste que criticaba.
Durante este periodo, el país pasó del idealismo al desencanto, y la Asamblea Legislativa —con todos sus partidos— se volvió más un teatro que un contrapeso.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak).- Hay fracciones que llegan a la Asamblea a legislar, y hay otras que entran pensando que la Asamblea es un escenario. El oficialismo llegó con fuerza, con una narrativa de cambio, con la promesa de poner la mesa patas arriba y volver a servirla para la gente. Pero en la práctica, la mesa sigue igual… solo que ahora se habla más duro alrededor de ella.
Lo primero que salta a la vista es lo evidente: la bancada oficialista tiene muy poca iniciativa legislativa propia. No es que estén quietos —es que no están construyendo. Se siente más la energía de vigilar y denunciar que la de proponer y transformar. Mucho control político en el micrófono, poca propuesta escrita en los expedientes. Mucha indignación televisada, poca ley aterrizada.