Renacer democrático: el compromiso ciudadano

Published by Redacción on

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Gerardo Alberto Pérez Obando (Gapo), columnista).- Último escrito de la serie. Costa Rica no se repara sola. Se remienda con ciudadanos que deciden, con humildad y coraje volver a poner límites, tender puentes, y exigir cuentas.

Este año 2026 no es una fecha. Es una oportunidad cívica.

La esperanza no es ingenua, es trabajada. Si queremos renacer democrático, habrá que hacer las cosas diferentes y concretas.

Primero, recuperar el lenguaje. Que nuestras discusiones vuelvan a la argumentación y no al insulto, y una prensa imparcial y desinteresada.

Segundo, fortalecer contrapesos en la autonomía institucional, y un renacer positivo en los aparatos legislativo y judicial.

Tercero, exigir política pública con evidencia, pedir datos, metodologías, evaluaciones, presupuestos, y rendiciones de cuentas transparentes.

Cuarto, combatir la corrupción, no solo con moralismo sino con sistemas, trazabilidad del gasto, portales abiertos, compras públicas publicadas y vigiladas, y rendición de cuentas periódicas y establecidas.

Quinto, educación cívica: volver a enseñar en escuelas, barrios, universidades, gremios, agrupaciones, el significado de la Constitución, y por qué su respeto es una condición de nuestra convivencia.

Hay una tarea personal y profesional, no normalizar el abuso. Cuando un juez se auto descalifica, un funcionario ridiculiza a una institución, y la prensa se auto desprestigia, se minimizan decisiones técnicas.

La ciudadanía debe responder con argumentos y participación, no desde la furia, sino desde la serenidad, a sabiendas que la ley debe protegernos a todos.

La esperanza democrática se construye también con gestos locales: comités de barrio que vigilen la obra pública, cabildos abiertos, prensa digital que informa, redes sociales propositivas, medios comunitarios que investigan, universidades que ofrecen espacios de diálogo técnicos, y enseñanza primaria y secundaria.

La gran política se sostiene en la micropolítica del cuidado.

El año 2026 puede ser un renacer si comprendemos que los límites al poder no son frenos, son garantías. La Constitución no es un obstáculo, es el piso. El desacuerdo no es ruptura sino madurez.

La Navidad nos recordó el valor de la palabra empeñada. Enero exige sostenerla.

Los límites no frenan, garantizan. La gran política se sostiene en la micropolítica del cuidado.

Recuperemos la democracia poco a poco, sin esperar milagros desde arriba. Hagámoslos desde abajo: cumplir la ley, cuidar la palabra, defender límites. La democracia no se pierde de golpe, sino lentamente…si lo permitimos…

Recuperémosla de la misma forma. Es la esperanza que vale la pena.

Política de privacidad - - Diseñado por PARWEBCR