OPINIÓN: Más de 100 días después: cuando la tragedia no basta para prevenir otra

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabíl Mouaffak, columnista).- A finales del año pasado, Goicoechea vivió una tragedia que sacudió a toda la comunidad. Un menor de edad fue arrastrado por la corriente durante un fuerte aguacero y desapareció tras caer en una alcantarilla sin tapa.
No fue un hecho imprevisible. Fue la consecuencia de un riesgo conocido, cotidiano y evitable.
Han pasado más de 100 días desde entonces.
Más de 100 días sin respuestas claras.
Más de 100 días sin garantías visibles de prevención.
Más de 100 días en los que la vida cotidiana del cantón sigue expuesta al mismo peligro.
Tras una tragedia de esta magnitud, una medida básica —y mínima— habría sido que la Municipalidad garantizara algo elemental: contar con un mapeo completo del sistema de alcantarillado del cantón, incluyendo el estado de cada tapa.
Sin embargo, a la fecha no existe certeza pública de que ese mapeo esté completo, actualizado ni sujeto a revisión constante. Y sin un mapeo integral, no hay prevención real.
El robo de tapas de alcantarilla no es un fenómeno nuevo. Es recurrente y ampliamente conocido. Nadie espera que se erradique por completo de un día para otro. Lo que sí es exigible es que el riesgo se detecte con rapidez y se atienda de inmediato.
Aquí surge una pregunta incómoda, pero necesaria: ¿para qué sirve el sistema de monitoreo municipal si no detecta riesgos que pueden costar vidas?
Si se reconoce —aunque sea de manera informal— que las tapas se roban a diario, entonces el problema principal no es únicamente el robo, sino la falla estructural posterior: no se detecta oportunamente, no se registra de forma sistemática y no se corrige con rapidez.
No se trata de prevenir un delito. Se trata de identificar y corregir una condición de riesgo mortal.
Cuando un cantón invierte millones de colones cada año en sistemas de monitoreo, lo mínimo esperable es que esos sistemas cumplan su función esencial: identificar riesgos críticos, generar alertas inmediatas y activar protocolos correctivos eficaces.
Si una alcantarilla sin tapa puede permanecer días, semanas o incluso meses sin ser detectada, entonces el sistema no está funcionando. Y la pregunta se vuelve inevitable: ¿para qué se están invirtiendo esos recursos públicos si no protegen lo más básico?
La responsabilidad, además, no termina en la administración municipal
El Concejo Municipal, como órgano político y fiscalizador, tampoco puede quedar al margen. Su función no es solo aprobar presupuestos o escuchar informes: es dar seguimiento, exigir resultados y fiscalizar de manera continua.
Cuando ocurre un hecho de esta gravedad y, posteriormente, no hay informes públicos de seguimiento, no hay comparecencias reiteradas ni exigencias visibles de corrección, la fiscalización se diluye. Y con ella, la protección ciudadana.
El control político no es opcional, especialmente cuando está en juego la seguridad de las personas.
El silencio posterior de los medios y de la agenda pública no puede interpretarse como un cierre del tema ni, mucho menos, como un período de descanso para la autoridad municipal. Las tragedias no prescriben en la memoria colectiva cuando el riesgo sigue presente.
Si hoy otra persona cae en una alcantarilla sin tapa, no será un hecho aislado. Será la confirmación de que no se aprendió nada.
Goicoechea no necesita discursos ni explicaciones técnicas tardías. Necesita acciones concretas y verificables:
Un mapeo completo y público del sistema de alcantarillado
Un protocolo claro de detección inmediata de tapas faltantes
Un sistema de monitoreo que funcione para prevenir riesgos reales
Un Concejo Municipal que fiscalice de forma sostenida y visible
La prevención no es un favor. Es una obligación legal y moral.
Después de más de 100 días, la pregunta sigue siendo simple y dura: ¿está hoy Goicoechea en condiciones de garantizar que esto no volverá a ocurrir?
Mientras esa respuesta no sea clara, verificable y pública, el riesgo sigue ahí.
Y el silencio, lejos de proteger, expone.
Porque cuando la municipalidad falla en lo básico, la omisión también mata.