Les pone el pecho a las balas: el lero, lero y la pacotilla

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por M.Sc. Milton Madriz Cedeño, politólogo. experto y analista en administración pública y gobernanza).- Quien sostiene con sus impuestos a la UCR, la UNA, el TEC, la UNED y la UTN tiene todo el derecho a preguntar qué recibe a cambio. Y a insistir, aunque incomode a rectorías, sindicatos y cátedras que confunden el respeto académico con la reverencia presupuestaria. Soy graduado y exdocente de la UCR, y precisamente por eso no pienso pedir ningún permiso para exigir cuentas. El prestigio no exime de rendirlas. Al contrario, hace más grave cualquier omisión, porque convierte cada colón desperdiciado en una deslealtad hacia la propia historia.
Empecemos por el tamaño de la factura. El FEES de 2026 asciende a ₡593.485 millones. En 2024, las cinco universidades ejecutaron ₡642.140 millones de sus presupuestos, sumadas otras rentas, y de ese total ₡421.755 millones fueron solo remuneraciones, es decir, el 65,7 %. Dicho sin anestesia, dos de cada tres colones se convierten en salario. Con el tercio restante hay que pagar becas, laboratorios, proyectos, programas, sedes regionales e investigación. Con razón siempre falta. Milton Friedman explicó en Libertad de elegir (1980), que hay cuatro maneras de gastar dinero y que la peor es gastar el ajeno en terceros, porque entonces no importa ni cuánto cuesta ni qué se obtiene.
El FEES es el ejemplo de laboratorio
Hay cifras que exigen una explicación particularmente rigurosa. La planilla de la UCR de septiembre de 2026 registra un profesor catedrático con una remuneración nominal de ₡7.403.583 mensuales, por encima de los ₡5,57 millones del sueldo de la señora presidente reportado en junio. Cuando la UCR publicó su planilla en 2019 bajo el lema “No tenemos nada que esconder”, 152 docentes ganaban entre ₡5 y ₡9,9 millones al mes. El lema era exacto. No escondían nada, lo exhibían. Nadie pretende que un científico de primera gane como un peón. Se pide algo más modesto, que a cada sueldo de ese nivel le corresponda una carga docente, una producción verificable y un beneficio público que alguien pueda señalar con el dedo.
La imagen que mejor resume el clima la aportó la propia Rectoría. Entre septiembre y noviembre de 2025 pagó ₡818.000 en cuatro facturas del restaurante El Novillo Alegre por “atenciones oficiales”. Cuando el Consejo Universitario llamó a comparecer al rector, este respondió que ese órgano no tiene potestad para citarlo, que el gasto es normal, que “no se está cometiendo absolutamente nada que sea ilegal” y que la partida de representación asciende a “cientos de millones de colones”, frente a los cuales ₡818.000 resultan ínfimos. Léalo de nuevo. El descargo consiste en que hay cientos de millones más en la misma partida de la que salieron esas comidas para gastar sin ninguna pena. El diputado Antonio Barzuna lo resumió en agosto, ante la comisión legislativa que investiga el uso del FEES, con una crueldad aritmética difícil de refutar, al afirmar que es más rentable ser asesor discrecional del rector de la UCR que rector de la UNED.
En cuanto a la ejecución, la Contraloría General de la República determinó en 2024 que las universidades habían dejado sin ejecutar, en promedio, el 14,1 % de su presupuesto durante los cinco años anteriores, lo que generó un superávit de ₡82.000 millones. Con la bodega llena de lo que no gastaron, los rectores pidieron para 2027 un aumento del 2,94 %, unos ₡17.000 millones adicionales. El Gobierno ofreció cero y Casa Presidencial habló de “demandas irracionales y abusivas”. Uno puede discrepar del adjetivo. Lo difícil es discrepar de la aritmética.
¿Y los resultados?
El Estado de la Educación 2025 siguió a las cohortes que ingresaron entre 2000 y 2016 y encontró que apenas el 50,7 % obtuvo un primer título en la universidad presencial donde ingresó; en la UNED, el 18,9 %. Por su parte, las universidades privadas, que no reciben un colón del FEES, expidieron en 2025 un total de 29.939 diplomas frente a 20.146 de las estatales, según el INEC. CONARE, sin embargo, presentó en abril su Informe de Cumplimiento de Indicadores 2025 y lo resumió para la prensa bajo el título “Las universidades públicas demuestran con datos su compromiso con Costa Rica”. De veinte indicadores, once superaron el 100 % de cumplimiento, “con casos que alcanzaron hasta el 400 %”. Cuando una meta se cuadruplica, lo que se cumplió no fue una meta sino un guiño entre quien la fijó y quien la reporta. El informe celebra 3.026 proyectos de investigación “articulados” con sectores productivos y 2.255 de extensión y acción social, estos últimos vinculados en un “100 %” con comunidades. Suena espléndido. No obstante, el mismo Estado de la Educación encontró carencias de evaluación y de reportes que permitieran conocer los resultados del conjunto de la extensión y la acción social universitarias. Proyectos hay. Resultados, quién sabe. Peter Drucker escribió en 1963 que no hay nada tan inútil como hacer con gran eficiencia lo que no debería hacerse en absoluto. Aquí ni siquiera sabemos si se hace con eficiencia, porque nadie mide el final del cuento.
Mientras tanto, la oferta académica envejece con elegancia. En junio de 2020 la Asamblea Legislativa aprobó con 31 votos un informe que recomendaba frenar los salarios millonarios y la sobreoferta de carreras obsoletas. El Frente Amplio lo combatió en el plenario. Seis años después, el propio CONARE identifica 50 carreras con mayor índice de desempleo entre sus graduados y presenta como logro haber “modificado” 46 planes de estudio. En el informe no figura una sola carrera cerrada. De toda la oferta, apenas 367 carreras, el 32,94 %, están acreditadas; dos de cada tres carecen de esa garantía. Ortega y Gasset exigían en 1930 una universidad a la altura de los tiempos. En plena era de la inteligencia artificial, aquí se sigue formando para oficios que la máquina ya ejecuta mejor y más barato, y nadie cierra un programa porque cerrarlo incomodaría a quienes viven de sus plazas.
Es la ley de Parkinson. Cyril Northcote Parkinson la formuló en 1955 observando la Armada británica, cuyos buques en servicio pasaron de 62 a 20 entre 1914 y 1928 mientras los funcionarios del Almirantazgo crecían casi un 80 %. La burocracia no necesita trabajo para crecer. Necesita presupuesto. CONARE, que se reserva el 1,59 % de los FEES, cerca de ₡9.400 millones, cumple esa ley con disciplina ejemplar. Nadie se ha sacado la faja. Lo único que se aprieta es el bolsillo del contribuyente.
Luego vienen las marchas. El 1.º de septiembre las federaciones estudiantiles desfilaron hasta la Asamblea Legislativa bajo la consigna “Defendamos la educación, defendamos Costa Rica”. Pregúntele a cualquiera de los muchachos de la fila por qué marcha. Con honrosas excepciones, la respuesta cabe en dos palabras. “Nos convocaron. No saben cuánto es el 2,94 %, ni qué pasó con el 14,1 % que no se ejecutó, ni cuánto cuesta el catedrático que les imparte el curso. Marchan por el presupuesto de sus rectores convencidos de que marchan por su beca, y eso que estamos lejos aún del Día de los Inocentes.
Los 7.208 jóvenes que la UCR dejó sin admisión en 2026 no marchan. No tienen federación que los convoque
Kant definió la Ilustración en 1784 como la salida del hombre de su minoría de edad, esa incapacidad de servirse del propio entendimiento sin la dirección de otro. Una universidad que produce manifestantes incapaces de explicar su consigna, fabrica con fondos públicos exactamente lo contrario de lo que promete. Las autoridades y los partidos de pseudoizquierda que han convertido el campus en su vivero electoral lo saben. Por eso convocan. La toma de la Rectoría de abril y mayo de 2026 dejó más de ₡42 millones en daños y cinco meses después, en octubre, ni una sanción disciplinaria ni un cobro individualizado. Esa es la pedagogía de la responsabilidad que se imparte en el campus universitario, donde encapuchados que vandalizan son llamados estudiantes.
Nadie discute la autonomía del artículo 84 constitucional. Lo que se discute es la pretensión de que esa autonomía derogue el artículo 11, que somete a toda la Administración a evaluación de resultados y rendición de cuentas con responsabilidad personal. La Procuraduría lo ha explicado con claridad. El FEES no cambia de naturaleza al cruzar el portón del campus. Thomas Sowell observó que la intelligentsia no paga ningún precio por equivocarse. En nuestras universidades, además, cobran anualidades por hacerlo.
Las prioridades, por último, deberían sonrojar a cualquiera. En PISA 2025 apenas el 30 % de los estudiantes costarricenses alcanzó el nivel básico en matemática y el 53 % en lectura. Hanushek y Woessmann han demostrado que el desarrollo depende de lo que efectivamente se aprende, no de lo que se gasta. Estamos construyendo la casa desde el techo, con un techo carísimo y los cimientos a la intemperie.
Propongo lo que cualquier administrador serio haría con su propio dinero. Una revisión pública e independiente del gasto universitario. Metas de acceso y graduación por cohorte, con responsable identificado. Evaluación externa de cada programa y cierre de los que no justifiquen su existencia. Supresión de las duplicidades entre cinco universidades que mantienen cinco aparatos de gobierno para un país de cinco millones de habitantes. Y un financiamiento atado a compromisos verificables, con las becas y la investigación valiosa protegidas. Los elefantes blancos no adquieren utilidad porque se les coloca una toga y un birrete. Y el pueblo costarricense no está obligado a confundir el porvenir de sus estudiantes con la comodidad perpetua de quienes administran su dinero.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Gerardo A. Pérez Obando(Gapo), columnista).- Dos gigantes aún no sabían que serían leyenda. La historia de la música latinoamericana está llena de encuentros memorables. Sin embargo, pocos tuvieron consecuencias tan profundas como las que unieron a Benny Moré y Dámaso Pérez Prado a mediados de la década de 1940.
Ambos eran cubanos, poseían un talento extraordinario y buscaban abrirse camino más allá de las fronteras de su isla, pero sus caminos hacia la fama habían sido distintos.
Mientras Pérez Prado dedicaba sus energías a transformar los arreglos musicales y experimentar con nuevos sonidos, Benny Moré continuaba consolidando una voz que comenzaba a despertar admiración entre músicos y empresarios del espectáculo.
Uno pensaba como arquitecto del ritmo; el otro sentía la música como intérprete natural
El destino terminaría reuniéndolos en México. Cuando Benny Moré llegó a tierras mexicanas acompañado por el Conjunto Matamoros, encontró un panorama artístico vibrante. La radio multiplicaba el alcance de los artistas, la industria discográfica crecía rápidamente y el cine mexicano vivía su época de esplendor.
Por aquellos mismos años Pérez Prado trabajaba incansablemente en la construcción de un nuevo lenguaje musical. Sus arreglos rompían con muchas de las fórmulas tradicionales de la música bailable y despertaban reacciones encontradas entre músicos y empresarios. Lo que para algunos parecía una osadía, para otros era el sonido del futuro.
Cuando ambos comenzaron a colaborar, quedó claro que sus talentos resultaban complementarios. Pérez Prado aportaba la visión innovadora; Moré agregaba la voz, la improvisación y una extraordinaria capacidad para conectar con el público: y la combinación produjo resultados inmediatos.
Las grabaciones realizadas durante aquella época revelaban una energía diferente. La potencia de las secciones de metales impulsadas por Pérez Prado encontraba un vehículo ideal en la expresividad vocal de Benny. Los arreglos parecían empujar la música mientras la voz la llenaba de humanidad, picardía y sentimiento.
Canciones como “Anabacoa,” “Bonito y Sabroso,” “Pachito Eché” y otras grabaciones realizadas en México comenzaron a llamar poderosamente la atención del público. Lo que estaba ocurriendo iba mucho más allá del éxito comercial. Se estaba produciendo una transformación profunda en la música popular latinoamericana. https://music.youtube.com/watch?v=8vnNwCq0_n0
El mambo empezaba a tomar forma definitiva y Benny comprendió rápidamente las posibilidades de aquella nueva propuesta musical. Su capacidad para improvisar encajaba perfectamente con la energía de los arreglos de Pérez Prado; al mismo tiempo, Pérez Prado descubría en Benny una versatilidad que pocos cantantes poseían.
La relación artística entre ambos fue intensa y fructífera. En los estudios de grabación y presentaciones en vivo se podía percibir una química especial. Ninguno intentaba eclipsar al otro; por el contrario, cada uno potenciaba las virtudes del compañero.
Aquellos años mexicanos constituyeron una verdadera escuela para Moré. Compartir escenarios con orquestas de primer nivel, grabar para importantes sellos discográficos y actuar ante públicos cada vez más numerosos fortalecieron su experiencia profesional, sin embargo, también comenzó a surgir una realidad inevitable.
Benny poseía una personalidad artística demasiado grande para permanecer bajo la sombra de cualquier director musical. Había nacido para construir su propio camino.
Con el tiempo, los rumbos de ambos artistas se separarían
Pérez Prado continuaría expandiendo el mambo por los escenarios internacionales hasta convertirse en el indiscutible Rey del Mambo. Benny Moré regresaría a Cuba para iniciar una de las carreras más admiradas en la historia de la música popular.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Manuel Herrera, politólogo).- A ocho meses de las elecciones nacionales, el Partido Pueblo Soberano domina el panorama político y legislativo, mientras las fuerzas opositoras enfrentan el desafío de construir acuerdos. Las disputas en la Asamblea Legislativa podrían tener repercusiones en los gobiernos locales, incluido el cantón de Goicoechea.
El panorama político costarricense atraviesa una etapa de transformación. Ocho meses después de las elecciones nacionales del pasado 1.º de febrero, el país presenta una nueva correlación de fuerzas, caracterizada por el fortalecimiento del oficialismo, el debilitamiento de los partidos tradicionales y una oposición que intenta encontrar espacios de articulación frente al Gobierno.
La victoria de Laura Fernández, del Partido Pueblo Soberano (PPSO), marcó la continuidad del proyecto político impulsado por el expresidente Rodrigo Chaves y consolidó una fuerza electoral que ha logrado modificar el equilibrio partidista del país.
Fernández obtuvo el 48,5% de los votos válidos, superando ampliamente a Álvaro Ramos, del Partido Liberación Nacional (PLN), quien alcanzó el 33,3%, y a Claudia Dobles, de la Coalición Agenda Ciudadana, con el 4,8%.
Con una abstención cercana al 30%, los resultados reflejaron una participación electoral significativa y confirmaron el respaldo de una parte importante del electorado a la continuidad del proyecto político iniciado durante la administración anterior.
La presidenta, de 39 años, asumió el poder el 8 de mayo para el período constitucional 2026-2030, con una agenda centrada en la seguridad ciudadana, el combate contra la criminalidad y diversas reformas institucionales.
Sin embargo, el nuevo escenario también plantea interrogantes sobre la capacidad del Gobierno para construir consensos y sobre el papel que desempeñarán los partidos opositores durante los próximos años.
Una mayoría legislativa que no garantiza todos los votos
Uno de los principales resultados de las elecciones fue la conformación de una Asamblea Legislativa favorable al oficialismo.
El Partido Pueblo Soberano obtuvo 31 de los 57 escaños parlamentarios, una cifra que le permite contar con mayoría absoluta para determinadas decisiones legislativas, pero que resulta insuficiente cuando se requieren mayorías calificadas.
Para aprobar determinadas reformas constitucionales y otras decisiones de especial trascendencia, el oficialismo necesita reunir al menos 38 votos.
Esto significa que, pese a su fortaleza electoral, el Gobierno debe negociar con otras agrupaciones políticas para impulsar iniciativas que requieren ese respaldo.
Las dificultades de esta negociación quedaron en evidencia el pasado 19 de octubre, cuando la Asamblea Legislativa rechazó en segundo debate la Ley de Armonización del Sistema Eléctrico Nacional, una de las propuestas relevantes de la agenda gubernamental.
El proyecto no consiguió los 38 votos necesarios para su aprobación
Desde la oposición surgieron cuestionamientos sobre la disposición del oficialismo para incorporar observaciones y alcanzar acuerdos con otras fracciones legislativas.
El episodio puso de manifiesto que el control de una mayoría parlamentaria no necesariamente se traduce en la aprobación de todas las iniciativas del Poder Ejecutivo.
También evidenció que las bancadas opositoras, aunque fragmentadas, pueden desempeñar un papel determinante en aquellas decisiones que requieren consensos más amplios.
La reelección presidencial abre un nuevo frente de confrontación
Lejos de reducir su actividad política después del revés legislativo, el oficialismo abrió un nuevo debate nacional.
El 28 de octubre, el Partido Pueblo Soberano presentó una propuesta de reforma constitucional destinada a permitir la reelección presidencial consecutiva.
La iniciativa representa uno de los movimientos políticos más relevantes de los primeros meses de la administración Fernández, debido a sus posibles consecuencias sobre el sistema electoral y la alternancia en el ejercicio del poder.
De aprobarse, la modificación constitucional podría abrir la posibilidad de que Rodrigo Chaves, quien actualmente ocupa cargos dentro del Gobierno, aspire nuevamente a la Presidencia de la República en 2030.
No obstante, el proyecto necesitaría alcanzar una mayoría calificada de 38 votos, lo que obligaría al oficialismo a conseguir respaldo fuera de su propia bancada.
La propuesta generó reacciones inmediatas entre sectores opositores
La diputada Claudia Dobles cuestionó la iniciativa y la calificó como un intento de «perpetuación en el poder».
El debate trasciende las aspiraciones de una figura política particular, pues plantea una discusión sobre las reglas de la competencia electoral, la continuidad de los gobiernos y los mecanismos de alternancia democrática.
Para el oficialismo, la reforma podría convertirse en una oportunidad para impulsar cambios institucionales. Para sus adversarios, representa un tema alrededor del cual podrían articular posiciones comunes.
Los partidos tradicionales frente al desafío de recuperar protagonismo
Mientras el oficialismo mantiene la iniciativa política, los partidos tradicionales atraviesan un proceso de reacomodo.
El Partido Liberación Nacional, que durante décadas ha sido uno de los principales protagonistas de la vida política costarricense, se consolidó como la segunda fuerza electoral después de la candidatura presidencial de Álvaro Ramos.
Sin embargo, su representación parlamentaria no le permite, por sí sola, bloquear las iniciativas del oficialismo.
Esta situación obliga al PLN a buscar coincidencias con otras agrupaciones y a definir una estrategia que combine la fiscalización del Gobierno con la construcción de propuestas propias.
Otras fuerzas políticas, como Nueva República, vinculada al liderazgo de Fabricio Alvarado, y el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), que participó en la contienda presidencial con Juan Carlos Hidalgo, enfrentan igualmente el desafío de redefinir su presencia en el escenario nacional.
La fragmentación opositora constituye una de las principales características del nuevo período político.
Aunque existen diferencias ideológicas y programáticas entre las agrupaciones, determinados proyectos podrían favorecer acuerdos circunstanciales.
La discusión sobre la reelección presidencial aparece, precisamente, como uno de los temas con mayor potencial para generar coincidencias entre partidos que compitieron por separado en las elecciones.
No obstante, alcanzar posiciones comunes frente a una iniciativa gubernamental no significa necesariamente construir una alianza política permanente.
Goicoechea ante las repercusiones de la política nacional
Los cambios en la correlación de fuerzas políticas no se limitan a los debates de la Asamblea Legislativa.
Sus consecuencias también pueden extenderse a los gobiernos locales y a las comunidades.
En el caso de Goicoechea, cantón ubicado al noreste de San José, las decisiones legislativas relacionadas con servicios públicos, seguridad, infraestructura y organización electoral pueden incidir directamente en la gestión municipal y en la vida cotidiana de sus habitantes.
La discusión sobre el sistema eléctrico nacional, por ejemplo, tiene implicaciones que van más allá del enfrentamiento entre partidos políticos.
Las decisiones relacionadas con la organización del sector eléctrico pueden repercutir en las condiciones de prestación del servicio, la planificación energética y el desarrollo de actividades económicas y sociales.
De igual manera, eventuales reformas electorales podrían modificar las condiciones bajo las cuales los partidos nacionales y cantonales competirán en futuros procesos municipales.
Para las organizaciones políticas con presencia en Goicoechea, el escenario plantea la necesidad de observar los cambios nacionales sin perder de vista las prioridades locales.
Los problemas de infraestructura vial, seguridad ciudadana, servicios municipales y desarrollo comunitario requieren respuestas que no siempre coinciden con las disputas partidistas desarrolladas en el Congreso.
En ese contexto, la relación entre las autoridades municipales, los diputados y el Poder Ejecutivo puede adquirir especial importancia para impulsar proyectos y atender necesidades del cantón.
Un nuevo equilibrio político a prueba
El resultado de las elecciones de febrero no solamente produjo un cambio en la distribución de los escaños legislativos. También modificó las condiciones de competencia entre los partidos políticos costarricenses.
El Partido Pueblo Soberano enfrenta ahora el desafío de transformar su respaldo electoral en resultados de gobierno, mientras las agrupaciones opositoras deben demostrar su capacidad para ejercer control político y ofrecer alternativas a la ciudadanía.
La discusión sobre la reelección presidencial consecutiva podría convertirse en una de las principales pruebas de este nuevo equilibrio.
Su desarrollo permitirá observar hasta dónde llega la capacidad de negociación del oficialismo y qué posibilidades tiene la oposición de construir acuerdos frente a iniciativas de especial trascendencia.
En los próximos meses, la política costarricense estará marcada no solo por las decisiones del Gobierno, sino también por la manera en que los partidos respondan a las nuevas condiciones del sistema político.
Para cantones como Goicoechea, el reto será que las confrontaciones nacionales no desplacen las necesidades de las comunidades y que las decisiones adoptadas en San José contribuyan a mejorar las condiciones de vida de sus habitantes.
En definitiva, Costa Rica inicia una nueva etapa de competencia partidista, en la que un oficialismo fortalecido deberá demostrar su capacidad de gobernar y una oposición fragmentada tendrá que encontrar la forma de ejercer su papel dentro del sistema democrático.