Hablemos de Ley y Vida: El Derecho explicado desde la vida cotidiana

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La Ley también habla de nuestra vida

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por María del Milagro Alvarado B., comunicación y derecho).- Cuando escuchamos la palabra ley, lo que se nos viene a la mente es un juzgado lleno de gente, un expediente judicial abultado o quizá a dos abogados discutiendo sobre artículos, procedimientos y legalismos que no logramos comprender. Para muchos, el Derecho parece pertenecer a un mundo distante, complejo y reservado para quienes han estudiado sus códigos y conocen su lenguaje.

Pero basta observar un día cualquiera de nuestra vida para descubrir algo diferente: el Derecho está mucho más cerca de nosotros de lo que pensamos. Está presente siempre y en todo, por ejemplo: al iniciar un trabajo, al firmar un contrato, cuando alquilamos una casa, al pedir un préstamo; cuando emprendemos; al construir una vida en pareja y también cuando termina, cuando nace un hijo e incluso cuando fallece un ser querido. Está presente en situaciones que parecen ingenuas como prestarle dinero a un amigo, comprar un producto por Internet o contratar a alguien para realizar una reparación en nuestra casa.

De este modo, el Derecho no comienza cuando se presenta un problema, sino que inicia desde antes, donde cada situación es distinta, pero todas tienen algo en común: que detrás de cada una de ellas existe una consecuencia jurídica que muchas veces desconocemos hasta que aparece el conflicto, y es ahí donde pensamos: ¿Por qué nadie me explicó esto antes? Y es precisamente en ese punto donde comienza el propósito de este espacio, ayudarlos a entender que una de las funciones más valiosas del Derecho es la prevención y no solo para “apagar los incendios” que, evidentemente hay que abordarlos de manera responsable antes que se hagan más grandes o causen daños más severos.

Consultar antes de firmar un documento puede evitarnos años de conflicto, conocer nuestros derechos como consumidores puede impedir que aceptemos respuestas que no corresponden, documentar adecuadamente un préstamo puede facilitar enormemente su eventual cobro, comprender las consecuencias de una decisión patrimonial puede proteger aquello que hemos construido durante años, saber cuáles son nuestros derechos y obligaciones dentro de una relación laboral puede evitar errores tanto para trabajadores como para patronos y así, en un sinnúmero de situaciones cotidianas en las que el Derecho está inmerso.

La información jurídica, además de ayudarnos a resolver las dificultades, debe ser una guía idónea que nos acompañe a tomar las mejores decisiones antes de que esos problemas aparezcan, sin que ello signifique nunca equivocarnos; porque eso sería irreal; pero sí que nos responsabilizamos de nuestras decisiones. De manera que conocer los aspectos básicos del Derecho no significa convertirse en abogado, ni aprenderse de memoria leyes y artículos, lo que significa es que usted puede contar con las herramientas básicas para reconocer cuándo una decisión; aparentemente sencilla; puede acarrear consecuencias y más importante aun cuándo es necesario buscar asesoría profesional.

Solemos utilizar nombres técnicos para todos los procesos legales, pero detrás de esos nombres rimbombantes existen historias que no caben en un expediente, por mencionar algunos casos:

•Detrás de un proceso sucesorio, hay una familia sufriendo por la ausencia de un ser querido.

•Detrás de un divorcio, hay una persona agredida, humillada e intimidada, que está tratando de reconstruir su vida por el bien de sus hijos.

•Detrás de un despido, hay alguien que regresa a su casa con una mochila llena de sueños no cumplidos, con la vergüenza de explicarle a su familia lo sucedido y con la preocupación de cómo afrontará sus obligaciones el próximo mes.

Y aunque el Derecho necesita normas, procedimientos, plazos y formalidades, nunca debería hacernos olvidar a las personas. La ley debe analizar los hechos y establecer consecuencias jurídicas, pero quienes atraviesan esos procesos viven algo que ningún número de expediente puede comprender completamente; es en ese justo momento cuando la ley y la vida inevitablemente se encuentran.

En esta nota de opinión, la cual hemos bautizado con el nombre de “Hablemos de Ley y Vida”, deseamos acercar el Derecho a las situaciones que enfrentamos todos los días, utilizando un lenguaje comprensible, sin renunciar al rigor que requiere la información jurídica; hablaremos de trabajo, familia, contratos, deudas, consumidores, herencias, sociedades, alquileres y de cualquier tema que ustedes, nuestros lectores, quieran que abordemos. Pero también hablaremos de decisiones, de prevención y de aquellas preguntas que aparecen cuando ya estamos frente al problema. No se trata de convertir cada situación cotidiana en un conflicto jurídico ni de vivir pensando que todo terminará en un tribunal, al contrario, se trata de comprender que, conocer nuestros derechos y nuestras obligaciones nos ayuda a evitarlos, a tomar decisiones responsables y a proteger aquello que nos importa verdaderamente. Cada situación tiene sus propias particularidades que pueden cambiar la respuesta jurídica, es por esto que, si está atravesando una situación similar a las expuestas aquí, debe informarse antes de actuar, ya que una consulta oportuna puede hacer la diferencia en su vida.

A partir de hoy, tendremos este espacio para conversar, sin complicar innecesariamente lo que puede explicarse de manera sencilla y sin olvidar la vehemencia jurídica, pero especialmente, recordando que detrás de cada problema legal existe una historia, una preocupación, un sufrimiento, sea de una familia, un proyecto o una persona que espera una respuesta para solucionarlo.

Correo: mariadelmilagroalvaradob@gmail.com

DWM Estudio Jurídico

*Este artículo es con fines informativos y educativos, siendo que cada situación jurídica posee circunstancias particulares, por lo que lo aquí expresado no sustituye la asesoría legal individualizada.

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