Goicoechea Puede Recuperar su Dignidad

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LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Gerardo R. Del Valle Garbanzo, columnista).- Goicoechea no está condenada a convivir con la basura. Aunque hoy nuestras calles, parques y lotes baldíos sufren la presencia de basureros clandestinos, también existe una fuerza silenciosa que puede transformar esta realidad: la voluntad de sus vecinos y la capacidad de sus autoridades para actuar con decisión.

La propuesta presentada por mi persona ante el Concejo Municipal y la Alcaldía es una oportunidad para cambiar el rumbo. El Reglamento II para el Control, Vigilancia y Sanción del Depósito Ilegal de Residuos no es solo un documento técnico; es una señal de que todavía podemos construir un cantón más limpio, más seguro y más digno. Reconoce que la normativa actual ha sido insuficiente, pero también abre la puerta a un futuro distinto, donde contaminar ya no sea sinónimo de impunidad.

Este proyecto plantea protocolos claros, fortalece la vigilancia y responsabiliza a quienes generan los desechos. Pero lo más valioso es el mensaje que transmite: que Goicoechea puede recuperar el respeto por sus espacios públicos y la confianza en que la convivencia se construye con reglas justas y aplicables.

La basura clandestina no tiene por qué ser parte de nuestro paisaje. Con educación ambiental, participación ciudadana y continuidad institucional, podemos transformar la frustración en esperanza. Declarar Emergencia Cantonal no es un signo de derrota, sino de valentía: reconocer el problema para enfrentarlo con los recursos y la energía que merece.

Cada acción cuenta. Cada vecino que decide no tirar basura en la calle, cada autoridad que aplica una sanción justa, cada comunidad que se organiza para cuidar sus espacios, suma en la construcción de un cantón más limpio. Y cada millón que hoy se gasta recogiendo desechos puede convertirse mañana en inversión para escuelas, parques y programas sociales.

Las soluciones no siempre nacen desde arriba; muchas veces surgen desde la ciudadanía comprometida. Este reglamento es prueba de ello. Ahora corresponde a las autoridades municipales dar el paso que falta: convertir la esperanza en decisiones concretas.

Goicoechea puede ser un ejemplo de transformación. Puede demostrar que la dignidad de una comunidad se defiende con reglas claras, con participación activa y con la convicción de que el espacio público merece respeto. Porque lo que está en juego no es solo la limpieza de nuestras calles, sino el futuro de nuestros hijos y el orgullo de pertenecer a un cantón que se niega a rendirse.

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