El trabajo por servicios profesionales ¿es una nueva forma de informalidad?

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak, comunicador).- En Costa Rica, miles de personas trabajan bajo la modalidad de servicios profesionales, un esquema que se ha convertido en la salida más común para instituciones públicas, municipalidades, ONG, universidades y empresas que buscan “flexibilizar” su estructura laboral. Lo que inicialmente parecía una alternativa moderna, dinámica y eficiente, hoy es visto por muchos trabajadores como una forma encubierta de informalidad, donde se trabaja igual que un empleado formal, pero sin derechos, sin estabilidad y sin garantías.
Aunque legalmente no es informal, funciona como tal en varios aspectos clave:
1. No hay derechos laborales
Las personas por servicios profesionales no tienen vacaciones pagadas, aguinaldo, incapacidad, riesgos del trabajo ni cesantía, aunque muchas veces cumplen horarios, reciben órdenes, realizan tareas permanentes y ocupan puestos esenciales dentro de las instituciones.
2. Inestabilidad extrema
El contrato suele ser por tres meses, la duración de un curso educativo, seis meses…. dejando al trabajador en un estado constante de incertidumbre.
Es común escuchar:
“Estoy esperando a ver si me renuevan.”
“Trabajo todos los días, pero no sé si seguiré el mes que viene.”
Esto genera un ambiente psicológico y financiero propio de la informalidad.
3. Carga tributaria parecida a la de un comerciante individual
El trabajador debe: emitir factura electrónica, declarar IVA, declarar renta, pagar cuotas voluntarias a la CCSS para poder asegurarse.
En la práctica, funciona como un trabajador independiente, aunque en realidad muchas veces es un empleado más dentro de una oficina.
4. Dependencia económica de un solo patrono.
La informalidad se caracteriza por la vulnerabilidad. En servicios profesionales ocurre lo mismo: aunque la ley dice que debe tener varios clientes, en la mayoría de los casos la persona depende de un solo contratante, lo cual la coloca en una posición de debilidad absoluta.
Entonces, ¿es o no es informalidad?
Legalmente no, porque hay un contrato y hay facturación.
Pero sociológica y económicamente, sí se comporta como una forma moderna de informalidad laboral.
Es una modalidad que permite a instituciones y empresas:
Ahorrar cargas sociales, evitar responsabilidades, mantener trabajadores en puestos permanentes sin reconocerles derechos. Mientras que el profesional debe asumir todos los riesgos.
¿Por qué se ha normalizado tanto en Costa Rica?
Debilidad presupuestaria del Estado.
- Tope de plazas públicas.
- Necesidad de personal sin aumentar la planilla.
- Presión por bajar costos.
- Falta de regulación específica.
- Falta de fiscalización real de relaciones laborales encubiertas.
En la práctica, es una estructura que beneficia a la institución y perjudica al trabajador.
El trabajo bajo servicios profesionales puede parecer elegante, moderno y flexible, pero para muchos trabajadores en Costa Rica.
En el País no existe una cifra oficial única sobre cuántas personas trabajan bajo contratos de servicios profesionales, pero estudios recientes permiten estimar que alrededor de 200 mil a 250 mil personas —cerca de una de cada diez personas ocupadas— reciben sus ingresos como independientes u honorarios profesionales. Una parte importante de ellas lo hace bajo esquemas de servicios profesionales, muchas veces con dinámicas muy similares a un empleo formal, pero sin las mismas garantías.
No se puede seguir normalizando que una persona cumpla horario, reciba órdenes, participa en la preparación de otros profesionales a través de los cursos universitarios… pero no tenga ni siquiera derecho a enfermarse.
La formalidad no es solo facturar.
La formalidad es tener protección, dignidad y estabilidad.