El gran ausente

Published by Redacción on

(Aunque muchos no quieren creerlo)

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak).- Hubo un tiempo en que el PAC fue la piedra en el zapato del poder. No por hacer escándalo, no por gritar más que los demás, sino por preguntar donde dolía: ¿quién se beneficia?, ¿quién paga?, ¿cómo se garantiza que nadie robe aquí? Era la voz incómoda que no dejaba pasar factura sin revisar. La que decía: alto, esto hay que pensarlo mejor. Y aunque muchos no lo soportaban, esa incomodidad era útil.

Hoy esa voz no está en la Asamblea. Y se siente.

Porque el plenario se volvió un teatro donde se compite por quién habla más fuerte, no por quién piensa mejor. Y el país está pagando el precio de no tener quien ponga el freno cuando el carro se embala en populismo o en improvisación.

No se trata de amar al PAC.

Se trata de reconocer lo que hacía cuando funcionaba:

Preguntaba lo que nadie quería responder.

Pedía cuentas cuando otros querían aplauso.

Redactaba proyectos que resistían examen técnico.

Y sabía negociar sin perderse en la alfombra roja del poder.

Un PAC presente hoy podría no mover montañas, pero sí mover lo que más falta en este momento: la cabeza.

Porque esta Asamblea está llena de fuerza, de rabia, de gritos, de exposición mediática… pero le falta criterio, le falta método, le falta rigor.

Y el PAC, cuando estaba bien conectado con la academia, las comunidades y los espacios de control ciudadano, sabía traer rigor a la mesa.

Pero ojo:

No estamos diciendo que “si volviera todo sería mejor”. No.

El PAC que terminó su última etapa estaba roto, desconectado, más preocupado por justificarse que por proponer. Ese PAC no cambiaría nada.

Si el PAC vuelve —que no vuelva para recordar quién fue— que vuelva para recordarle a los demás que gobernar no es gritar, es pensar.

El PAC que se siente a estudiar antes de hablar, el que escucha a la gente no solo al espejo, el que negocia sin entregarse, el que entiende que ética no es solo un slogan: es práctica. Este PAC —si existiera hoy— sería muy útil. Porque haría falta alguien que no juegue a ser héroe, ni mártir, ni celebridad.

Sino contrapeso. Rigor. Control. Sencillamente: criterio.

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