Noticia Opinión
Viendo este domingo a la señora presidenta en la misa en nuestra Basílica de Los Ángeles, me pareció una linda visita a La Negrita
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Luis Carlos Araya Monge, columnista).- Hay cosas que estamos haciendo bien y otras no tanto; esto pasa siempre. Por supuesto que existe la interferencia ingrata de quienes prefieren pararse en la manguera antes de colaborar para que este país logre los objetivos que nos lleven a caminar mejor.
Es obvio que una mayoría sólida aprueba la gestión del gobierno de continuidad, y que una minoría se opone defendiendo el _status quo_. Pero estoy seguro, como devoto de la Virgen de los Ángeles, que Ella no quisiera que avance esta división que estamos teniendo. Hemos llegado a extremos realmente preocupantes.
Lo que me duele ver
En mi trayectoria política he tratado con mucha gente. A algunos los escuché una y otra vez protestar por lo que consideraban que debía corregirse en el país: en el Poder Judicial, una Sala Constitucional que excedió sus responsabilidades, en instituciones que se convirtieron en elefantes blancos. Ni se diga la corrupción.
Pero hoy, por estar en contra del gobierno anterior y de este, volcaron su pensamiento y se cuadraron obstinadamente a defender el estado de las cosas. Créanme que me cuesta creer que en el fondo estén satisfechos con la posición que hoy tienen.
Por otro lado, gobiernistas rodriguistas como yo, que nos hemos entusiasmado con la posibilidad del cambio, silenciosamente hacemos crítica a las cosas que no nos gustan y a cómo a veces se plantean. Sin dejar de apoyar. No a ciegas, como advierten algunos, pero sí aceptando el liderazgo de don Rodrigo Chaves, que ha sido capaz de advertir con valentía lo que estuvimos ocultando por años. Que su carácter es fuerte, sí. Pero definitivamente se ajusta a lo que la mayoría estaba exigiendo a un gobernante.
El camino de doña Laura
Hoy es mucho lo que este país debe hacer, y veo a doña Laura con mucho entusiasmo intentándolo. Claro que está en un impase, en una disyuntiva: seguir la estrategia al estilo Chaves, o imprimirle al mandato una conducta femenina, con sentimientos amorosos de esposa y madre de familia, cercana a Dios, que plantee la misma rectificación institucional de don Rodrigo Chaves, pero con su estilo propio.
Agrego yo, con todo respeto… Chaves es único. Su estilo ha provocado grandes apoyos y amores, y también desamores y violentos ataques, de los menos, claro está. Pero su trabajo no ha sido fácil. Creo que es casi imposible imitarlo. Aun cuando ataca con dureza, la gente lo aplaude y admira. Aceptar esto no es de alfombras, es una realidad.
Para mi gusto, doña Laura debe ser ella. Este sería el mejor camino. Pero sin distancias con don Rodrigo. Leal no solo a él, sino también a los miles de ciudadanos que la apoyamos con entusiasmo.
Creo que este país merece mejor suerte. La oposición debe serlo, pero con lealtad a la patria. Igual nosotros, los pro gobierno, debemos entender que una democracia sin oposición no es factible.
La conversación entre todos debe ser civilizada. Lo que a veces veo en las redes me deprime, en ambos bandos. Soy muy firme para defender lo que creo, pero siempre lo expongo con respeto.
Todos saben de mi familia, apasionada de toda la vida por la participación política. Hoy no estamos todos en el mismo lado. Soy el único hermano que decidió por el cambio, por la propuesta de Rodrigo Chaves. Pero eso no implica que no nos sigamos viendo con el mismo amor que nos enseñaron nuestros padres. A veces discutimos, y muchas veces fuerte. Pero eso no nos hace distanciarnos. Nos seguimos viendo con amor, lo reitero, y con mucho respeto.
Aquí es donde pienso: si nosotros logramos conversar con respeto en la casa, en un restaurante almorzando o cenando, hasta en un bar departiendo un trago, ¿cuál es la razón por la que no lo pueden hacer los líderes políticos del país? Jamás mis hermanos o yo seríamos capaces de no apoyar al otro cuando hay que tomar decisiones que tienen que ver con la familia. Siempre nos apoyamos. ¿Por qué no podemos actuar de esa forma en el país?
Creo fielmente, y seguro estoy, que tendríamos un país mucho mejor.
Por eso hago votos para que Nuestra Señora de los Ángeles ilumine a nuestra gobernante. Para que conduzca a Costa Rica con brazo firme, sí, pero con la ecuanimidad e inteligencia como lo hacen los y las grandes estadistas.