Editorial: Goicoechea 2026 prender motores o seguir varados

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por La Dirección).- Con la llegada de este 2026, Goicoechea no solo cambia de calendario: enfrenta, una vez más, la urgencia de salir del estancamiento. Nuestro cantón —diverso y lleno de contrastes, desde la dinámica comercial de Guadalupe hasta el potencial ambiental y cultural de Rancho Redondo— necesita algo más que buenas intenciones. Necesita acción.
Durante años, la administración local ha operado en modo de supervivencia, apagando incendios en lugar de encender motores. Esa lógica ya no alcanza. El presupuesto municipal no puede seguir diluyéndose en la reparación interminable de camiones obsoletos ni en procesos burocráticos que parecen diseñados para frenar, y no para impulsar, el desarrollo. Goicoechea requiere eficiencia, planificación y visión de futuro.
El bolsillo del guadalupano y la trampa del papeleo
Para quien emprende en Purral, Ipís o San Francisco, o cualquier distrito, la economía no se mide en indicadores macroeconómicos, sino en trámites, filas y tiempo perdido. Cada día de espera por una patente es un día sin ingresos y, muchas veces, un incentivo para llevar la inversión a otro cantón.
La Ventanilla Única de Inversión no puede seguir siendo una promesa. En 2026 debe convertirse en una herramienta real para liberar el talento local y atraer empleo. Si abrir un negocio en Goicoechea sigue siendo más difícil que en los cantones vecinos, estaremos condenando a nuestra propia gente a buscar oportunidades fuera.
Infraestructura: el bache que frena el comercio
No existe desarrollo económico posible sobre calles en mal estado. La red vial de nuestros barrios es el sistema circulatorio del comercio local. Cuando una calle está mal, el impacto no es abstracto: es el cliente que no llega, el proveedor que se retrasa y el pequeño comerciante que pierde ingresos.
Este año, la inversión en rutas cantonales y terciarias no es un lujo, es una necesidad urgente. Arreglar calles, ordenar el tránsito y crear condiciones básicas de acceso y parqueo es apostar directamente por el empleo y la economía familiar.
¿Dónde está el futuro de Goicoechea?
El turismo cultural, ambiental y gastronómico aparece como una oportunidad clara. Tenemos ubicación estratégica, historia, paisajes y, sobre todo, gente trabajadora. Pero ningún visitante se queda —ni gasta— en un cantón percibido como inseguro o descuidado.
Seguridad, limpieza y orden urbano no son solo temas sociales: son decisiones económicas. El Goicoechea del 2026 debe ser un cantón donde la gente quiera estar, no uno del que quiera salir lo antes posible.
El progreso de Goicoechea no llegará por inercia nacional; llegará cuando cada colón de los impuestos se traduzca en una ventaja competitiva real para el cantón.
Nuestra postura
En La Voz de Goicoechea lo decimos sin rodeos: el 2026 debe ser el año del orden operativo y de los resultados. Exigimos una digitalización que funcione, una recolección de residuos que deje de ser una crisis y un respaldo claro al pequeño y mediano comerciante, verdadero sostén de la economía local.
Goicoechea tiene todo para dejar de ser un cantón de paso y convertirse en un referente de servicios, empleo y bienestar dentro del área metropolitana. La pregunta ya no es qué hace falta hacer —eso está claro—, sino si nuestras autoridades tendrán la capacidad y la determinación para ejecutar.
El tiempo de las excusas terminó. El 2026 no puede ser otro año perdido: es el año de prender motores y avanzar.