Editorial: El Espíritu de Ipís no se negocia ni se apaga

Por el derecho a la alegría y la autonomía comunitaria
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- En los últimos días, una sombra de incertidumbre intenta opacar las luces que tradicionalmente anuncian la llegada de la Navidad en nuestro distrito. Circulan amenazas y maniobras por parte de ciertas autoridades municipales que pretenden paralizar las actividades más esperadas por nuestras familias: el Desfile de Bandas, la Iluminación del Árbol y, lo más doloroso, la Fiesta de Navidad para niños de escasos recursos.
Ante este escenario, es imperativo alzar la voz y aclarar el panorama sobre la labor de la Asociación Cívica y Cultural de Ipís (ACCI) y la naturaleza de estos intentos de obstrucción.
Es fundamental recordar que la ACCI es una entidad privada, legalmente inscrita bajo la Ley 218 de Asociaciones. Es una organización sin fines de lucro cuyo único “delito” ha sido, y sigue siendo, coadyuvar al desarrollo de Ipís en salud, educación, cultura y recreación.
Al ser una asociación privada, la ACCI opera con autonomía. Las disposiciones que emana DINADECO, diseñadas para otro tipo de organizaciones comunales, no tienen injerencia legal para detener su funcionamiento interno ni sus iniciativas privadas. Pretender lo contrario es un desconocimiento flagrante de la ley o, peor aún, un intento deliberado de manipulación administrativa.
La ACCI no nada en abundancia; es una asociación que no cuenta con recursos propios y se sostiene gracias a la gestión incansable de patrocinios. Ante la limitada capacidad de apoyo local, se ha tocado la puerta de todos los sectores: empresas privadas, instituciones, organizaciones religiosas, deportivas y, sí, figuras políticas.
“Toda ayuda LÍCITA es bienvenida. La aceptación de cualquier colaboración no compromete a la ACCI a portar ningún tipo de signo externo ni a alinearse con ningún patrocinador, sea político, religioso o social.”
Agradecer a quien tiende la mano no es partidismo, es educación y gratitud. La ACCI ha logrado asegurar el apoyo de un grupo de amigos y organizaciones que, sin importar su color político o afinidad, han decidido poner a los niños y a la cultura de Ipís por encima de las diferencias.
Lo que realmente llama la atención —y preocupa profundamente— es la actitud de ciertas autoridades municipales que buscan impedir estas celebraciones que se han realizado con éxito durante tres años.
¿Desde cuándo llevar alegría a una comunidad es motivo de persecución?
Estamos en pleno siglo XXI. Las tácticas de intimidación, propias de regímenes dictatoriales del pasado, no tienen cabida en nuestra democracia local. Los vecinos, las comunidades y las familias de Ipís requieren esparcimiento. Tienen el derecho adquirido por tradición de disfrutar de un fin de año bonito y alegre.
Desde este espacio editorial, enviamos un mensaje directo: Estamos documentando y conformando las pruebas sobre las respectivas amenazas. De comprobarse que existe una persecución política o administrativa para sabotear la Navidad de Ipís, a este medio no le temblará el pulso para denunciar a los responsables, sea quien sea y por los medios que sean necesarios.
La mezquindad política no puede estar por encima de la ilusión de un niño. El Desfile, el Árbol y la Fiesta para los niños deben continuar, porque Ipís y su gente se lo merecen.