
LA VOZ DE GOICOECHEA (Redacción) Si la era de Abel Pacheco fue la de la prudencia y la de Laura Chinchilla la de la advertencia, la etapa que siguió con Luis Guillermo Solís (2014–2018) y Carlos Alvarado (2018–2022) fue la de la factura pendiente. En esos ocho años, Costa Rica vivió el desenlace de décadas de evasión política frente a la crisis fiscal, el golpe de la pandemia y el dilema eterno entre el equilibrio económico y el costo social.
Luis Guillermo Solís: el presidente que quiso gastar en paz

LA VOZ DE GOICOECHEA (Nabil Mouaffak).- En Goicoechea —y en muchos otros rincones del país— parece que hay más competencia por salir en la foto que por hacer el trabajo.
Apenas se termina una obrita, una siembrilla de árboles o una jornada de limpieza, aparecen comunicados por todo lado:
“Con iniciativa de…”, “En colaboración con…”, “Gracias al esfuerzo conjunto de…”.
Y claro, la lista de nombres es más larga que la zanja que abrieron.
Lo curioso es que, si uno pregunta quién realmente planificó, gestionó permisos, consiguió los recursos o puso el hombro en el trabajo, muchas veces se trata de un grupo pequeño de personas comprometidas, o incluso de una empresa privada que quiso aportar algo al cantón, mientras un enjambre de asociaciones y funcionarios públicos llega después a tomarse la foto, como abejas atraídas por el dulce del reconocimiento.
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