
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Ashley M. Gutiérrez).- ¡He vuelto! Sí, después de unas merecidas vacaciones de fin de año, donde me dediqué a contar migajas ajenas y a practicar el esquive olímpico de sandalias en la playa. Regreso al hormiguero con las antenas bien tiesas y el olfato afinado. Ya me conocen: no distingo colores políticos, ni credos, ni cargos con chofer. Yo sigo el rastro de la información… y donde pongo la patita, pongo la duda.
Advertencia sanitaria antes de empezar: no se rasquen. Lo que viene puede provocar ronchas institucionales.
Comentario:
Este llamado del autor de hebreos es tan actual como urgente. Nos invita a mirar hacia adentro y a vigilar nuestro corazón, ese espacio donde nacen las decisiones que marcan el rumbo de nuestra vida. Un corazón endurecido no surge de un día para otro; se forma poco a poco, cuando dejamos de escuchar, cuando la rutina, el desánimo o la indiferencia apagan la fe.
En medio de las preocupaciones diarias, este versículo nos recuerda la importancia de mantener viva la confianza en Dios y de caminar acompañados, cuidándonos unos a otros. La fe se fortalece en comunidad, en la palabra oportuna, en el gesto solidario y en la corrección hecha con amor.