
Filósofo inglés, fundador de la filosofía política moderna. Nació el 5 de abril de 1588 en Westport, Inglaterra, en medio del temor por la “Armada Invencible” española. Su padre, un clérigo, abandonó a la familia tras un altercado, y fue criado por su tío. Estudió en Magdalen Hall, Oxford, donde recibió formación en lógica y física escolástica. En 1608 entró al servicio de la familia Cavendish como tutor, que le permitió viajar por Europa. En sus viajes conoció a Galileo Galilei, René Descartes y Pierre Gassendi, influencias clave en su pensamiento mecanicista

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Luis Carlos Araya Monge, Columnista).- El pasado sábado tuve la oportunidad de presenciar lo que he venido sosteniendo desde hace tiempo: no se trata solo de interpretar encuestas de opinión, sino de observar la realidad. La cantidad de personas que asistieron al encuentro ciudadano con doña Laura Fernández en San Ramón, y el entusiasmo que se vivió, reflejan algo mucho más profundo que lo que indican las encuestas. A pesar de la distancia y lo complicado del sitio escogido, los ramonenses llegaron en multitud, llenando aquel inmenso lugar.

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Consejo Editorial).- En el complejo engranaje de la administración local, existe una verdad fundamentalque parece olvidarse con demasiada frecuencia en los pasillos de nuestra Municipalidad: el funcionario público es, ante todo, un servidor. Su mandato emana del ciudadano, y su salario es pagado por el contribuyente.
Sin embargo, las quejas que resuenan en el cantón de Goicoechea pintan un cuadro preocupante. Recibimos reportes constantes de vecinos que, al acercarse a las oficinas municipales para presentar un reclamo legítimo, gestionar un trámite necesario o simplemente solicitar información, se topan con un muro de indiferencia, cuando no con abierta arrogancia o desprecio.

Comentario:
Este versículo nos recuerda una verdad poderosa: la bendición de Dios no es solo un regalo momentáneo, sino una protección constante. El salmista describe el favor de Dios como un escudo, una imagen que transmite seguridad, cuidado y defensa. En tiempos bíblicos, el escudo protegía al guerrero en medio de la batalla; de la misma manera, el favor de Dios rodea la vida del justo y lo guarda en medio de las dificultades.
Ser “justo” no significa ser perfecto, sino vivir confiando en Dios y procurando caminar en su voluntad. Cuando una persona decide vivir cerca del Señor, su vida queda bajo esa cobertura divina. Esto no quiere decir que no habrá problemas, pero sí que Dios estará presente para sostener, guiar y proteger.
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