Primera entrega: Del respeto al prestigio: la Costa Rica admirada (Pacheco–Chinchilla)
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak).- Durante más de medio siglo, Costa Rica fue el país pequeño con voz grande. Un símbolo mundial de paz, democracia y respeto a los derechos humanos.
Pero entre los años 2002 y 2014 —de Abel Pacheco a Laura Chinchilla— esa imagen, aunque aún brillante, empezó a mostrar las primeras grietas.
Abel Pacheco (2002–2006): el discurso moral en una nación desconectada de su realidad social
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak, columnista).- En un país donde cada mañana comienza entre filas interminables, buses abarrotados y carreteras que parecen no avanzar, la movilidad ciudadana se ha convertido en uno de los temas más urgentes —y, a la vez, más postergados— del debate nacional. La forma en que nos desplazamos define nuestra calidad de vida, el acceso a oportunidades y la eficiencia de toda la estructura social y económica. Sin embargo, durante décadas este tema ha sido relegado a promesas generales o soluciones aisladas.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak).- Hay partidos que uno reconoce por lo que fueron, no por lo que están haciendo ahora. El PUSC es uno de esos. Llegaron a esta Asamblea hablando de volver a la raíz, de escuchar a las comunidades, de reconstruir “la política del territorio”, de poner a la gente primero. Pero apenas se sentaron en la curul, la historia cambió. La bancada del PUSC parece más ocupada en jugar ajedrez político dentro del plenario que en caminar las calles donde la gente esperaba soluciones.
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak).- En el pueblo se escuchaban
suspiros de preocupación,
pues la crisis era grande
y apretaba el corazón.
Cada quien hablaba solo,
cada quien quería tener razón,
y la plaza se llenaba
de distancia y división.
Pero una noche Farolita,
con su cola en resplandor,
encendió una luz chiquita
para invitar al buen hablar mejor:
“Sentémonos en la mesa
donde todos puedan ver,
que la solución más justa
nace cuando se quiere entender.”
“El diálogo no es vencer,
ni imponer la convicción,
