Vientos de Cambio

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Gerardo A. Pérez Obando (Gapo), columnista).- El 1 de mayo no es solo una fecha de protocolo y trajes elegantes. Es, ante todo, el día en que la esperanza de un país se deposita, una vez más, en cincuenta y siete conciencias. La nueva Asamblea Legislativa asume funciones en un momento crítico, donde la paciencia ciudadana se ha agotado y el margen de error es inexistente.
Bienvenidos, señoras y señores diputados, a la casa del pueblo; pero sepan que entran a una institución que necesita ser rescatada de la intrascendencia por la ha herencia de los yerros.
Ustedes reciben un Congreso marcado por el “espejismo de las leyes” y la desconexión emocional. La legislatura saliente deja una lección valiosa por lo negativa: la cantidad no sustituye a la calidad. El país no necesita que rompan récords de aprobación de símbolos nacionales o benemeritazgo. Costa Rica necesita que rompan las cadenas de la inseguridad, el desempleo y el costo de la vida.
Repetir errores del pasado sería ignorar el grito de las calles. Las exhibiciones en el plenario, discusiones bizantinas por asuntos de forma e incapacidad de construir puentes con el Poder Ejecutivo son lujos que este país no puede costear. Su primera tarea en vez de legislar, es de recuperar la confianza.
Prioridades sobre el escritorio: instamos a esta nueva bancada a definir una agenda de impacto real desde el primer día. El tiempo de las “curvas de aprendizaje” se terminó. Costa Rica exige valentía en seguridad, no más leyes cosméticas. Se necesitan reformas que realmente golpeen el músculo financiero del crimen organizado y herramientas de peso a nuestras fuerzas policiales. Eficiencia en el gasto: una revisión profunda de cómo se invierte cada colón del erario público, priorizando la inversión social y la salud sin asfixiar al sector productivo. Diálogo como herramienta y no como obstáculo: la oposición responsable no es la que bloquea todo, sino la que mejora las propuestas con argumentos técnicos y visión de Estado.

El honor de la silla: recordamos a cada uno de los cincuenta y siete nuevos legisladores que esa curul que hoy ocupan no les pertenece; es un préstamo temporal del pueblo costarricense. La investidura de “Padres de la Patria” debe honrarse con estudio, con asistencia, con respeto al adversario y, sobre todo, con una ética inquebrantable. El país estará vigilante. No permitiremos que la mediocridad sea nuevamente la norma, ni que el desinterés por lo sustantivo opaque la urgencia de nuestras necesidades.
Una nueva oportunidad para nuestra democracia: inician su cuatrienio con la pizarra limpia, pero con la sombra de una gestión anterior que dejó mucho que desear. Tienen en sus manos la oportunidad histórica de reconciliar a la ciudadanía con su clase política. Sean la Asamblea de las soluciones, no la de las estadísticas vacías. Sean la generación que entendió que Costa Rica es mucho más que un diario oficial lleno de decretos simbólicos; es una nación que anhela volver a caminar segura y con prosperidad.
Diputadas, diputados: el país les desea éxito porque su éxito será del País, pero no olviden que la historia y el pueblo serán jueces implacables si deciden caminar por la misma senda de la irrelevancia que hoy dejamos atrás.
Con esta entrega se concluye esta serie de reflexiones dedicadas al corazón de nuestra democracia. A usted, vecino y lector, se le agradece habernos acompañado en este recorrido que inició con la frialdad de las estadísticas hasta el sentimiento más profundo de nuestra identidad nacional.
Nuestra intención no ha sido otra que poner en palabras el sentir de quienes, desde la calle, esperamos excelencia de quienes nos representan. Sigamos vigilantes, sigamos cuestionando y, sobre todo, sigamos amando a esta patria que merece mucho más de lo que hasta hoy ha recibido. https://www.youtube.com/watch?v=2Igx3hbKfr0