OPINION: El carrusel de emociones en Goicoechea

Published by Redacción on

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Greggory Gordon, abagado).- Vivir en comunidad siempre trae una mezcla de sentimientos. A veces predominan la alegría y el agradecimiento; otras veces aparecen la frustración y la preocupación. Así me he sentido en los últimos meses con algunos procesos en nuestro querido cantón de Goicoechea: como si estuviera montado en un carrusel de emociones.

Primero quiero empezar por lo positivo, porque también es justo reconocerlo. Siento un sincero agradecimiento hacia la Alcaldía, el Concejo Municipal y el Concejo de Distrito. Muchas de las gestiones que se realizan para las comunidades requieren voluntad, recursos y trabajo, y cuando se logran avances hay que decirlo con claridad: gracias por escuchar y por apoyar proyectos que buscan mejorar la calidad de vida de los vecinos y vecinas.

Sin embargo, junto con ese agradecimiento también nace una inquietud que creo que muchos comparten. En especial cuando se trata de algunos trámites y procesos dentro del Departamento de Ingeniería. A veces da la impresión de que todo camina bien al inicio: llegan, visitan la comunidad, conversan con nosotros, nos dicen que todo está listo. Uno se llena de ilusión, como cuando el carrusel empieza a subir y el paisaje se ve cada vez mejor.

Pero de pronto viene la bajada

Los funcionarios no llegan el día acordado, no hay notificación, no hay explicación, y la comunidad queda esperando, como un arbolito plantado en la acera. Esa sensación genera una mezcla de emociones muy fuerte: esperanza, ilusión, luego incertidumbre y finalmente frustración. Y mientras tanto, los vecinos y vecinas siguen pagando sus impuestos con la esperanza de que su voz sea escuchada.

No estoy seguro de si estas situaciones llegan realmente al conocimiento de la Alcaldía, del Concejo Municipal o del Concejo de Distrito. Tal vez no saben lo que está ocurriendo en algunos casos. Pero desde mi punto de vista, uno de los problemas podría ser el poco control o seguimiento sobre un departamento tan importante como el de ingeniería.

Un ejemplo claro lo tenemos en nuestra propia comunidad con el salón comunal. Se realizó un trabajo que, en términos generales, fue muy bonito y significativo. Hubo varias reuniones, conversaciones y acuerdos donde parecía que todos hablábamos el mismo idioma. Se hicieron mejoras importantes al recinto y muchos vecinos nos sentimos contentos con el avance.

Pero quedó un detalle fundamental sin terminar: el cielorraso.

Entonces surgen preguntas inevitables. ¿El personal es nuevo? ¿Qué fue lo que pasó? ¿Cómo se puede alquilar un salón para una boda o una actividad comunitaria si no tiene cielorraso? La verdad, uno ya no sabe ni qué pensar.

Lo más curioso es que ahora tenemos un salón que se ve más bonito, pero que no se puede alquilar. Antes teníamos uno más sencillo, sí, pero funcionaba y generaba ingresos que ayudaban a mejorar la vida de todos los vecinos y vecinas.

A pesar de todo, quiero quedarme con la esperanza. Recientemente se aprobó el dinero para terminar lo que falta, y eso nos devuelve parte de la ilusión. Le pido a Dios que ilumine a los funcionarios encargados, especialmente en el Departamento de Ingeniería, para que esta vez el carrusel no tenga bajadas inesperadas.

Que llegue lleno únicamente de alegrías, bendiciones y felicidad para nuestra comunidad.

Porque al final de eso se trata: de trabajar juntos para que Goicoechea avance y para que quienes vivimos aquí sintamos que nuestros esfuerzos y aportes sí valen la pena.

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