Opinión: ¿Quién tiene la razón en la política?

Published by Redacción on

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Marisol Rivera, comunicadora).- En cada discusión política aparece la misma pregunta: ¿Quién tiene la razón?

Para algunos, la razón siempre la tiene su partido. Para otros, la tiene el líder que siguen. Y para muchos más, la política se ha convertido en una especie de competencia permanente donde cada grupo intenta demostrar que el otro está equivocado.

Pero si uno se detiene a pensar con calma, surge una reflexión sencilla: la política nunca fue creada para que los partidos tengan razón.

La política nació para algo mucho más importante: servir a la comunidad.

Los partidos políticos, las alcaldías, los concejos municipales y las instituciones públicas existen porque hay una sociedad que necesita organizarse, resolver problemas, construir oportunidades y mejorar su calidad de vida.

Por eso, cuando la política se convierte en una lucha de egos, en una guerra de banderas o en un intento de imponer quién tiene la verdad absoluta, se pierde el sentido original de la política.

En realidad, ningún partido tiene la razón por sí solo

Un partido puede tener buenas ideas, puede tener buenos líderes e incluso puede tener buenas intenciones. Pero si deja de escuchar a la gente, si se encierra en sí mismo o si intenta imponer su visión sin considerar las necesidades reales de la comunidad, inevitablemente termina alejándose de aquello que le da sentido a la política: el pueblo.

Porque al final hay una verdad que atraviesa todas las ideologías: la razón no le pertenece a los partidos, le pertenece al pueblo.

Son las comunidades las que conocen sus problemas

Son los vecinos quienes viven las consecuencias de las decisiones públicas.

Y son las personas quienes saben qué funciona y qué no en su vida cotidiana.

Cuando un partido escucha, dialoga y se acerca a la gente, la política cumple su propósito.

Pero cuando un partido deja de escuchar, cuando intenta representar intereses propios en lugar de los intereses de la comunidad, pierde algo mucho más importante que una elección: pierde la razón moral de existir.

Por eso, más que preguntarnos qué partido tiene la razón, quizás deberíamos hacernos una pregunta distinta:

¿Quién está escuchando al pueblo?

Porque la política que escucha, aprende. La política que escucha, mejora.

Y la política que escucha, construye comunidad.

En cambio, la política que deja de escuchar simplemente se convierte en otra estructura más de poder.

Y el poder, cuando se olvida de la gente, tarde o temprano pierde su legitimidad.

Al final, la verdadera razón siempre estará donde empezó todo: en el pueblo.

Política de privacidad - - Diseñado por PARWEBCR