Alerta en Costa Rica: Consumo de alcohol en adolescentes alcanza uno de los niveles más altos en dos décadas

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LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Erick Lizano, periodista).- Costa Rica enfrenta un alarmante y sostenido aumento en el consumo de alcohol entre adolescentes, registrando uno de los niveles más altos de las últimas dos décadas. Las cifras indican que 8 de cada 10 jóvenes ya han probado el alcohol al finalizar el colegio.

Ante este escenario, la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Libre de Costa Rica (ULICORI) ha emitido un llamado urgente para reforzar la acción colectiva y comunitaria, con el fin de proteger a las juventudes y ofrecerles espacios seguros para su desarrollo.

Cifras encienden las alarmas

Los datos más recientes sobre el consumo de sustancias psicoactivas en esta población son contundentes:

Consumo mensual: El 23,3 % de los adolescentes costarricenses ha consumido alcohol en el último mes. Este es el segundo dato más alto desde que iniciaron las mediciones en 2006.

Consumo anual y de vida: Un 40,2 % lo ha hecho en el último año, y un 60,9 % alguna vez en su vida.

Edad de inicio: La edad promedio del primer consumo es de apenas 12,8 años.

Otras sustancias: A esta problemática se suma un repunte en el uso de cannabis y máximos históricos en el consumo de cocaína entre la población adolescente.

Paulina Molina, directora de la Escuela de Trabajo Social de ULICORI, calificó estas cifras como una “alerta clara”.

“La prevención no puede descansar únicamente en la responsabilidad individual de los jóvenes. Requiere la participación activa de familias, centros educativos, instituciones públicas, gobiernos locales y comunidades para construir espacios protectores y ofrecer alternativas reales de desarrollo”, señaló Molina.

El reto de los espacios seguros

ULICORI advierte que las juventudes actuales crecen en un entorno complejo, atravesado por la digitalización, desigualdades, pobreza, desempleo y el aumento de grupos organizados.

Un factor clave es la pérdida de espacios comunitarios. A diferencia de generaciones pasadas que se reunían en parques o canchas, muchos de estos lugares hoy están estigmatizados o cooptados por dinámicas de violencia y narcomenudeo.

Un llamado a la acción comunitaria

La institución enfatiza que las estrategias preventivas deben superar las campañas aisladas y centrarse en la corresponsabilidad. La propuesta se enfoca en “recrear espacios culturales, deportivos y comunitarios”, fortalecer los vínculos intergeneracionales y promover conversaciones abiertas sin juicio.

Las investigaciones demuestran que un mayor involucramiento parental reduce significativamente la probabilidad de consumo activo en adolescentes.

ULICORI destaca que prevenir el consumo problemático es una tarea compartida que debe traducirse en acciones concretas, tales como:

Campañas de educación sostenidas y con lenguaje cercano.

Supervisión y acompañamiento adulto sin criminalización.

Activación de espacios públicos y culturales seguros.

Oportunidades reales de participación social, educativa y laboral.

Protocolos claros en hogares y centros educativos.

Vocerías institucionales alineadas para dar respuestas coordinadas.

“Cada espacio seguro creado, cada conversación abierta y cada política comunitaria efectiva es un acto de transformación social. Proteger y empoderar a las juventudes es una responsabilidad colectiva, darles voz fortalece el tejido social de todo el país”, concluyó Molina.

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