Costa Rica la educación que heredamos

Tercera entrega: De la austeridad al vacío: la educación en tiempos de Rodrigo Chaves
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Nabil Mouaffak, Columnista).- La educación costarricense llegó al gobierno de Rodrigo Chaves como un enfermo crónico sin diagnóstico claro: cansada, desigual y sin rumbo.
El nuevo gobierno prometió “ordenar la casa”, acabar con los privilegios, reducir el gasto y hacer que el MEP “funcione con eficiencia”. Pero entre recortes, confrontaciones políticas y discursos de control, el sistema educativo volvió a quedar atrapado entre la administración y la realidad.
Promesas de eficiencia, realidades de recorte
El discurso del gobierno ha girado alrededor de la eficiencia y la austeridad. Sin embargo, la reducción de plazas docentes, los atrasos en nombramientos, la falta de inversión en infraestructura y los recortes a programas de apoyo han tenido consecuencias directas en las aulas.
Muchas escuelas siguen sin mantenimiento básico, los comedores escolares dependen de donaciones o fondos locales, y los estudiantes enfrentan una realidad contradictoria: discursos de modernización con aulas sin materiales.
En paralelo, los conflictos con el sindicato magisterial y la centralización de decisiones dentro del MEP han generado un clima de tensión e incertidumbre. El profesorado se siente desmotivado y temeroso, mientras el gobierno insiste en que el problema es “de gestión”, no de inversión.
Tecnología, discurso y desconexión
En tiempos de inteligencia artificial y automatización, Costa Rica sigue sin una estrategia tecnológica sólida en educación.
Los programas de conectividad avanzan lentamente, muchas escuelas rurales siguen sin internet estable, y los laboratorios de informática de los 2000 hoy son piezas de museo.
El discurso oficial se centra en “preparar al país para el futuro”, pero la política educativa carece de rumbo y de medición real de impacto. Los esfuerzos por digitalizar procesos administrativos no se traducen en aprendizajes significativos.
La brecha digital, pedagógica y emocional crece, y con ella la desigualdad.
La educación emocional: el gran ausente
Mientras los índices de ansiedad, depresión y violencia aumentan en centros educativos, la educación emocional continúa siendo un tema periférico.
El enfoque de “eficiencia administrativa” ha dejado poco espacio para fortalecer los equipos de orientación, la atención psicosocial o la prevención de la deserción escolar.
La escuela pública ya no solo enseña menos contenidos: enseña con menos esperanza.
Y sin esperanza, no hay futuro que valga la pena educar.
El gobierno de Rodrigo Chaves hereda una educación frágil, y en lugar de curarla, parece estar aplicando anestesia.
El discurso del control se impone sobre la reflexión pedagógica. Las decisiones administrativas se celebran más que los logros educativos.
La educación, que alguna vez fue el corazón del desarrollo costarricense, hoy palpita débilmente entre planillas, auditorías y promesas de eficiencia.