La expansión del bolero: Grabaciones comerciales 1920 – 1930

Published by Isaí Jara on

La verdadera revolución llegó con los discos de 78 rpm. Por primera vez, una interpretación podía viajar más rápido que el artista. Las compañías discográficas comenzaron a grabar boleros y distribuirlos en distintos países. El género dejó de pertenecer exclusivamente a Cuba para convertirse en música transnacional

LA VOZ DE GOICOECHEA (Gerardo A. Pérez Obando (Gapo), columnista).- Paralelamente, México desarrolló sus propios compositores e intérpretes. En 1921, apareció “Morenita Mía” de Armando Villarreal, considerada uno de los primeros boleros; y si los discos iniciaron la expansión del bolero, la radio la multiplicó.

Emisoras cubanas, mexicanas, puertorriqueñas y venezolanas comenzaron a transmitirlos diariamente. Las canciones entraban a los hogares sin necesidad de comprar un disco o acudir a un teatro, surgiendo un fenómeno nuevo. El público empezó a identificar no solo las canciones, sino a asociarlas con voces de determinados cantantes y directores de orquesta.

Nacieron las primeras estrellas continentales de la canción romántica, y aunque México se convirtió entre 1940 y 1950 en el gran amplificador del movimiento musical, comenzaron a emerger grandes orquestas románticas en el Caribe, Centroamérica, Venezuela, Colombia y Ecuador, donde, no por casualidad, más tarde aparecerían grandes boleristas.

Entre 1930 y 1945, la radio creó un Caribe musical. Las grandes emisoras de Cuba comenzaron a escucharse fuera de la Isla con otros países, y por primera vez, una canción podía conocerse simultáneamente de manera internacional.

Fue la etapa en que los compositores Rafael Hernández y Pedro Flores de Puerto Rico, junto con Agustín Lara de México, comenzaron a convertirse en autores, no solamente nacionales, sino continentales.

Dentro de las orquestas románticas de México destacaron, especialmente, la orquesta de Rafael de Paz, que, acompañando a María Luisa Landín, ayudó a definir el sonido elegante del bolero mexicano, y Chucho Rodríguez, que acompañaba a numerosas de la radio y el espectáculo.

Para finales de la década de 1940 el género había alcanzado los rincones de América Latina. Las emisoras centroamericanas programaban boleros diariamente. Venezuela y Colombia recibían continuamente nuevas grabaciones. Argentina, Chile y Perú incorporaban aquellas canciones románticas a su programación radial y a sus catálogos discográficos.

El bolero se había convertido en un fenómeno continental

Política de privacidad - - Diseñado por PARWEBCR