Opinión del Director: Cuando la Política Confunde al Periodismo con un Enemigo

Hay una diferencia fundamental entre hacer política y entender la democracia
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Isaí Jara, periodista).- La primera se aprende participando en campañas electorales. La segunda exige comprender que las instituciones democráticas existen precisamente para fiscalizar el poder, cuestionarlo y mantenerlo bajo el escrutinio ciudadano. Entre esas instituciones, ninguna resulta más incómoda para quienes no toleran la crítica que una prensa libre e independiente.
Los recientes ataques lanzados desde la dirigencia cantonal del Partido Pueblo Soberano contra “La Voz de Goicoechea” no representan únicamente una agresión contra este medio de comunicación. Son, sobre todo, una muestra de cómo la inexperiencia política, el desconocimiento del papel de la prensa, el temor al escrutinio público y, en algunos casos, los celos por la influencia que un medio puede ejercer en la opinión pública, terminan convirtiéndose en combustible para la difamación.
Cuando un político o un aspirante a un cargo de elección popular no comparte una publicación tiene todo el derecho de responderla, debatirla o refutarla con argumentos. Lo que jamás puede hacer es intentar desacreditar al medio mediante insinuaciones falsas, ataques personales o campañas de desprestigio.
Eso no es política.
Eso es intolerancia.
Y la intolerancia nunca ha sido buena compañera de la democracia.
Después de cincuenta años ejerciendo el periodismo, recorriendo redacciones de prensa escrita, radio y televisión dentro y fuera de Costa Rica, aprendí una lección que el tiempo jamás ha desmentido: la credibilidad no la otorgan los políticos ni la destruyen las redes sociales. La credibilidad se construye durante décadas y se sostiene con una sola materia prima: la coherencia entre lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace.
Como cualquier ciudadano, tengo convicciones, principios y preferencias personales. Nunca he negado esa realidad porque sería negar mi condición humana. Lo verdaderamente importante es que esas convicciones jamás condicionen el ejercicio periodístico.
La ética profesional no exige periodistas sin ideas; exige periodistas capaces de impedir que esas ideas contaminen la información que recibe el público.
Ese principio ha guiado toda mi carrera.
Por eso resulta preocupante que se pretenda hacer creer a la ciudadanía que colaborar profesionalmente en materia de comunicación con un grupo de ciudadanos que impulsa un proyecto cantonal constituye una falta ética o convierte automáticamente a un medio de comunicación en un instrumento político.
Quien sostiene semejante argumento desconoce los principios elementales del periodismo o, peor aún, intenta manipular la percepción pública para desacreditar a quien considera incómodo.
Más inquietante todavía es el mensaje implícito que dejan este tipo de publicaciones: pareciera que quien no comparte una determinada bandera política merece ser señalado, descalificado o excluido.
Esa no es una visión democrática.
Es una peligrosa confusión entre el ejercicio del poder y el deseo de controlar la opinión pública.
Los medios de comunicación no existen para aplaudir gobiernos, partidos o candidatos. Existen para preguntar, investigar, contrastar versiones y publicar aquello que resulta de interés para la ciudadanía, aunque incomode a quienes ejercen o aspiran a ejercer el poder.
Una prensa complaciente jamás ha fortalecido una democracia.
Una prensa libre, sí.
En La Voz de Goicoechea no publicamos noticias para agradar a dirigentes políticos. Tampoco las dejamos de publicar para evitar molestias. Nuestro compromiso no es con un partido, una candidatura o una administración municipal.
Nuestro único compromiso es con nuestros lectores.
Por esa razón seguiremos informando con absoluta independencia, verificando cada dato, escuchando todas las voces y respetando siempre el derecho de respuesta de quienes se sientan afectados por una publicación.
La transparencia seguirá siendo nuestra mejor defensa.
Las descalificaciones personales, en cambio, seguirán siendo el recurso de quienes carecen de argumentos.
No deja de llamar la atención que quienes hoy denuncian supuestos conflictos de interés guarden silencio frente a prácticas políticas mucho más cuestionables. Pareciera que el verdadero problema no es la ética periodística, sino la existencia de un medio que no acepta presiones y que ha decidido mantener su independencia editorial.
Las declaraciones emitidas contra “La Voz de Goicoechea” ya están siendo valoradas por nuestro equipo jurídico, porque la libertad de expresión protege tanto el derecho a opinar como el derecho de los ciudadanos y de los medios a defender su honra cuando esta ha sido lesionada mediante afirmaciones falsas o difamatorias.
No buscamos confrontaciones.
Buscamos respeto.
Respeto por el periodismo.
Respeto por la crítica.
Respeto por la libertad de prensa.
Y, sobre todo, respeto por el derecho de los habitantes de Goicoechea a recibir información libre de presiones políticas.
Las campañas electorales terminarán dentro de algunos meses.
Los partidos cambiarán.
Los candidatos pasarán.
Pero el periodismo seguirá cumpliendo la misma misión que ha desempeñado durante siglos: vigilar al poder para que el poder nunca termine creyendo que está por encima de los ciudadanos.
Ese seguirá siendo nuestro compromiso.
Sin miedo.
Sin colores políticos.
Y sin pedir permiso para informar.
“La democracia necesita políticos que toleren la crítica y periodistas que nunca le teman al poder. En La Voz de Goicoechea seguiremos honrando esa responsabilidad.”




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