La Hormiga Investigadora

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Ashley M. Gutiérrez, periodista).- Las hormigas tenemos muy mala costumbre: caminamos viendo hacia abajo.
No porque seamos pesimistas. Es que ahí es donde suelen quedar las huellas… y también las metidas de pata.
Mientras algunos necesitan drones, asesores y conferencias de prensa para encontrar un problema, una hormiga apenas necesita un par de antenitas y un poquito de paciencia.
Y vaya que esta semana hubo material.
Basura, discursos… y muy pocas respuestas
El conflicto con los trabajadores de recolección de residuos convirtió el Concejo Municipal en una mezcla de teatro, debate y concurso de indignación.
Hubo regaños, discursos encendidos, dedos señalando en todas direcciones y uno que otro político descubriendo, de repente, que los camiones existen.
Lo curioso es que el propio alcalde terminó diciendo lo que muchos ya sabían: el problema no eran los trabajadores.
El problema era la administración.
Y no solo la actual.
Venía rodando desde hace varios años… igual que los camiones, pero con bastante menos mantenimiento.
Entonces surge una duda muy sencilla.
Si todos sabían que el problema venía creciendo, ¿quién estaba administrando las soluciones?
Porque es muy fácil fotografiarse junto a un camión descompuesto.
Lo complicado es explicar por qué llegó a ese estado.
Los grandes ausentes
En el hormiguero, cuando algo falla, todas las hormigas se enteran.
En algunos edificios públicos ocurre exactamente lo contrario.
Por eso nuestras antenitas siguen buscando una especie en peligro de extinción: la Auditoría Interna cuando más se necesita.
Porque si durante años hubo deterioro de la flotilla, contratos de mantenimiento cuestionados y decisiones administrativas que hoy explotan como bolsa de basura al sol…
¿Nadie levantó la mano?
¿Nadie hizo observaciones?
¿Nadie pidió cuentas?
O quizá sí.
Y alguien decidió que era más cómodo guardar los informes en el mismo lugar donde descansan tantas promesas electorales.
La política: el único deporte donde cambiar de camiseta no requiere salir del partido
La fauna política de Goicoechea nunca decepciona.
El regidor Carlos Murillo dejó el PUSC anunciando nuevos horizontes en Pueblo Soberano.
Hasta ahí, todo normal.
En política cambiar de partido ya casi cuenta como actualización de software.
Pero nuestras antenitas escuchan otra melodía.
Cada vez son más los comentarios que lo ubican bastante cómodo entre figuras verdiblancas y hasta circula la versión de que podría terminar siendo candidato del PLN para la Alcaldía.
¿Será cierto?
Quién sabe.
En política, los “jamás” suelen durar menos que una sesión extraordinaria del Concejo.
La pregunta que nadie parece querer contestar
Ya que hablamos de camiones…
¿Presentó el Concejo Municipal alguna denuncia para que se investigue el manejo del taller encargado de reparar la flotilla recolectora?
Porque cuando los vehículos pasan más tiempo en reparación que recogiendo basura, cualquiera pensaría que alguien debería revisar algo más que las llantas.
Preguntar no significa condenar.
Significa hacer exactamente lo que se espera cuando se administran recursos públicos.
El hormiguero empieza a moverse
Mientras unos siguen peleando por el pasado, otros ya trabajan en el futuro.
Nuestras antenitas detectaron el nacimiento de un nuevo partido político cantonal.
Dicen que viene con organización.
Dicen que viene con estructura.
Y, sobre todo, dicen que viene convencido de que en Goicoechea todavía hay espacio para sorprender.
Las elecciones municipales todavía están lejos.
Pero la carrera por las candidaturas ya comenzó.
Y en política, el que dice que no está haciendo campaña… generalmente solo anda buscando una mejor fotografía.
Una carta que podría entrar al juego
También se comenta con insistencia sobre una joven profesional, abogada y notaria, con formación en relaciones internacionales y administración de empresas, además de experiencia en liderazgo ejecutivo, negociación internacional, contratación administrativa, desarrollo estratégico y gestión de proyectos.
Según distintos comentarios, estaría analizando aceptar una eventual candidatura a la Alcaldía.
Por ahora son conversaciones.
En política, entre el “me lo propusieron” y el “acepto la candidatura” suele haber apenas un café… y unas cuantas encuestas.
Y mientras tanto…
Esta hormiga seguirá caminando.
No promete obras.
No inaugura aceras.
No corta cintas.
No reparte abrazos en campaña.
Solo observa.
Pregunta.
Y conecta los puntos.
Porque el problema de los gigantes nunca ha sido una hormiga.
El problema comienza cuando descubren que todo el hormiguero dejó de creer en los discursos y empezó a revisar las facturas.
Y eso, créanme, produce mucho más miedo que cualquier sesión del Concejo Municipal.